
San José, 23 set (elmundo.cr) – Laura Chinchilla fue la tercer expresidente que visitó el hoy Presidente Luis Guillermo Solís, en búsqueda de apoyo para su plan fiscal tramitado en la Asamblea Legislativa como un paquete de proyectos de Ley en materia tributaria.
Tan solo semanas atrás, Solís y Chinchilla habían tenido fuertes roces por una visita de la exmandataria a Guanacaste con el fin de inspeccionar las obras que dieron inicio cuando ocupaba una oficina en Zapote.
Mucho más atrás, el mandatario elevó una serie de denuncias al Ministerio Público por los hallazgos de su informe de los primeros 100 días de gobierno. Todas fueron desestimadas por la Fiscalía, pero Solís insistió en que ello no significaba que dichos “actos de corrupción”, no se hubieran cometido.
Y es que al mandatario le han llovido críticas desde que inició la reunión con los expresidentes, especialmente con Óscar Arias y más recientemente con la que le entregó la banda presidencial el 8 de mayo del 2014.
Si bien el propósito de sus visitas era solicitar apoyo para impulsar el plan fiscal, Solís no salió de dichos encuentros sin algunos regaños.
El premio Nobel de la Paz dijo haber salido “escéptico” de la reunión con el Presidente, sin embargo dijo que le ayudaría en materia fiscal. Chinchilla por su parte dijo que no pudo evitar señalarle al Solís, su preocupación por las “acusaciones infundadas” ante la Fiscalía producto del informe de los 100 días.
A diferencia de Arias, Chinchilla no dijo que ayudaría al mandatario a buscar apoyo en el Congreso para aprobar sus proyectos fiscales, sino que le externó lo conocido y experimentado por ella durante su Gobierno, el cual logró ver aprobado el plan fiscal que se traería abajo poco después la Sala Constitucional.
Por su lado, Abel Pacheco le dijo al Presidente que si quería más impuestos, debía primero recortar los gastos y le recomendó “dar algunos abrazos” a ministros, refiriéndose al término que empleaba cuando sustituía a alguien durante su gestión.
A pesar de las diferencias y críticas, Solís alegó que era importante “trascender las diferencias políticas naturales que pueden existir entre dos gobiernos de diferentes partidos políticos”.
“Con mucha madurez hemos sido capaces de trascender esas discusiones, esas diferencias, y centrar nuestras reflexiones sin evitar que nuestra conversación fuera franca, de gran cordialidad y de mucho respeto profesional, que es un respeto que ya tiene tiempo de haberse fundado. Lo fundamental hoy para el país es que las diferencias tienen que ponerse en esa perspectiva y creo que lo hemos hecho con un sentido de responsabilidad, ante lo más importante que hoy es, cómo ayudarle a Costa Rica a salvar el momento difícil en que se encuentran sus financias públicas”, dijo el Presidente.
Y aunque el mandatario implemente los consejos que le dieron los expresidentes, nada ni nadie le garantice que eso será efectivo con los diputados, quienes siguen exigiendo señales claras de que el Gobierno se está socando la faja especialmente en materia de empleo público antes de aprobarle cualquiera de los proyectos en materia tributaria que planteó ante el Congreso.