San José, 29 abr (elmundo.cr) – La presidenta del Concejo Municipal de Desamparados, María Isabel Llamas Echeverría, renunció al Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) ante la expulsión de diputados por votar en contra de levantar la inmunidad al presidente de la República, Rodrigo Chaves.
El Tribunal de Ética y Disciplina del PUSC, mediante las resoluciones 17-2026 y 18-2026 del 28 de abril de 2026, expulsó a los diputados Melina Ajoy y Horacio Alvarado, a los que posiblemente se unirán los diputados Carlos Andrés Robles y María Marta Carballo.
Según la resolución del Tribunal de Ética del PUSC, la desobediencia de los diputados a una resolución interna de la Asamblea Nacional al desviarse de la línea partidaria aprobada contraviene el deber de lealtad al PUSC.
También señalan a los diputados de dañar, debilitar o desprestigiar las candidaturas oficiales del partido, tanto la candidatura presidencial de Juan Carlos Hidalgo como los candidatos a diputados en las pasadas elecciones nacionales, “al colaborar directamente con otras fuerzas políticas en perjuicio de los intereses del partido”.
Ante esto, Llamas Echeverría señaló que “sancionar con la expulsión a un diputado por la forma en la que ejerció el voto que la Constitución pone en sus manos —un voto personal, en conciencia, indelegable— es un acto de persecución política disfrazado de disciplina partidaria”.
“El partido decide convertir la disidencia en delito y el pensamiento propio en falta ética. Se castiga a quien no se cuadra con la línea que dictó una candidatura presidencial perdedora. Se confunde la disciplina con el sometimiento, la lealtad con la obediencia ciega y la ética con la represalia. Es exactamente lo contrario de lo que la doctrina socialcristiana enseña”, sostuvo.
Llamas recalcó que “no se puede pedirle al país tolerancia, diálogo y respeto a la diferencia, mientras puertas adentro se cobra factura a quienes piensan distinto. Lo que está ocurriendo no es ética. Es ajuste de cuentas. Es la imposición de una sola línea, de un solo criterio, de un solo pensamiento”.
“No renuncio al socialcristianismo: renuncio al partido que dejó de honrarlo. No renuncio a Desamparados: continuaré ejerciendo, con la misma entrega, la Presidencia del Concejo Municipal y mi cargo de regidora para la que el pueblo desamparadeño me eligió, hasta el último día de mi mandato”, sentenció.
Llamas manifestó que “desde esta tribuna, hago un llamado fraterno y respetuoso a las y los regidores, síndicos, concejales de distrito, alcaldesas y alcaldes del país que aún militan en el PUSC y que comparten esta preocupación: renuncien también. No permitan que el silencio los haga cómplices de una persecución política contra quienes piensan diferente. No avalen con su permanencia un proceso que envilece la doctrina que dicen defender”.
“Renunciar, en este momento histórico, no es deslealtad. Es el más alto acto de lealtad: lealtad a los principios fundacionales del socialcristianismo, lealtad a la pluralidad de pensamiento que nos vio nacer, lealtad a la democracia interna que el partido perdió”, agregó.
La regidora insistió: “Hago también un llamado a la militancia de base, esa que no ocupa cargos pero que sostiene al partido todos los días: revisen lo que está pasando. Pregunten. Cuestionen. No se dejen arrastrar por la inercia de la pertenencia. La fidelidad a un partido nunca puede estar por encima de la fidelidad a los principios que ese partido prometió defender”.
“A mis compañeros expulsados —Horacio, Melina— y a quienes aún enfrentan procesos —Carlos Andrés, María Marta— les digo: no están solos. La historia, casi siempre, termina dándole la razón a quienes votaron como les dictó su conciencia, y no a quienes los castigaron por hacerlo. Costa Rica necesita partidos democráticos por dentro para sostener una democracia robusta por fuera. El PUSC ha decidido tomar otro camino. Yo, con respeto pero con firmeza, decido no acompañarlo en esa ruta”, concluyó.