San José, 24 mar (elmundo.cr) – La industria porcina costarricense se consolida como un pilar de la seguridad alimentaria del país, con un consumo per cápita de carne de cerdo que superó los 19.3 kg por persona en 2024, según datos de la Cámara Costarricense de Porcicultores (CAPORC).
El sector destaca por su manejo eficiente, altos estándares de bioseguridad y un firme compromiso con el bienestar animal.
“Estamos comprometidos en brindar una carne de cerdo que cumpla con los más altos estándares de calidad, enfocándonos en la producción, el respeto por los animales y del entorno”, explicó Luis Diego Rojas Hernández, presidente de CAPORC.
Los porcicultores implementan prácticas innovadoras y tecnificación para optimizar la producción y asegurar un manejo responsable de los cerdos en todas las etapas de su desarrollo.
La bioseguridad es un elemento central en las granjas porcinas. Medidas como el control del acceso, protocolos de higiene, manejo adecuado de residuos, prevención a través de la vacunación y monitoreo constante, minimizan los riesgos sanitarios y garantizan la inocuidad alimentaria.
“La seguridad alimentaria es nuestra prioridad, ya que sabemos que la calidad de lo que ofrecemos a los costarricenses es la base de su salud y bienestar”, añadió Rojas.
El enfoque preventivo en la crianza de cerdos, incluyendo la reducción del uso de antibióticos, busca fortalecer la confianza del consumidor.
“Los porcicultores son actores clave no solo en la producción, sino en garantizar que los costarricenses consuman carne de cerdo segura, inocua y de la más alta calidad”, concluyó Rojas.
La combinación de tecnología, responsabilidad y bienestar animal posiciona al sector como un componente esencial de la salud pública en Costa Rica.