San José, 28 mar (elmundo.cr) – Las críticas a la cobertura que hacemos los medios de comunicación luego de un atentado terrorista se incrementaron en los últimos días ¿El motivo? La cobertura que se hizo por el atentado en Lahore, Pakistán esta Semana Santa no se acercó en nada a la que se hizo cuando dos terroristas se inmolaron en el Aeropuerto de Bruselas días atrás.
Lejos de ser sinónimo de insensibilidad por parte de los medios de comunicación o parte de una conspiración, existe un motivo claramente identificado por la prensa internacional para explicarlo: la jerarquía de la muerte.
La cobertura de un evento noticioso está sujeta a dos parámetros: proximidad y calidad de la información.
Muchos de los medios de comunicación internacional tienen corresponsales en países como Bélgica. Además, Bruselas es el corazón de la Unión Europea y si se compara, el acceso a la tecnología y las redes sociales es superior a otras ciudades y países víctimas de atentados terroristas donde, por motivos de idioma, horario, costos y potenciales áreas de cobertura es imposible tener corresponsales. Además, interesará más en la audiencia eventos que sucedan a lo interior del país o en sus cercanías, a otros sucesos que ocurran a decenas de miles de kilómetros.
¿Por qué se cubrió entonces mucho más en el caso de Bruselas que en el caso de Lahore? En Bruselas había corresponsales de los medios internacionales y más cadenas informativas afiliadas a los grandes medios que permitieron informar casi en tiempo real lo que estaba sucediendo. La Hora, idioma, cercanía de los corresponsales y la información que mediante las redes sociales brindaron las personas que estaban en el aeropuerto también fue determinante.
En el caso de Pakistán, los medios de comunicación tuvimos que “colgarnos” de la información recabada por las agencias internacionales o los medios locales, con la consecuente pérdida en la calidad de la información a la hora de traducir y el tiempo que se tomó en recabar la información de los medios en el lugar y luego transmitirla.
En este caso las historias de personas específicas que sobrevivieron o fallecieron producto del atentado yihadista también fueron mucho menos si se compara con las del atentado de Bruselas, donde se identificó a un exbasquetbolista que sobrevivió a la explosión, así como un hombre que resultó herido tras las bombas y que tiempo atrás estuvo sumamente cerca de los atentados en el maratón de Boston y los ataques a París en el 2015.
No está demás decir que la diferencia entre las coberturas entre ambos sucesos es incorrecta, ya que esto, aunado al fenómeno de las banderas de los países que han sufrido desgracias que son colocadas en Facebook, han aumentado la visión de que lo que ocurre fuera de América o Europa queda como “una estadística más”.
Facebook inclusive, fue fuertemente criticado tras el atentado en Lahore pues al activar su sistema de alertas de seguridad, este envió alertas a personas que no estaban en Pakistán (hasta Estados Unidos y Europa inclusive) y tampoco se activó la posibilidad de colocar la bandera de Pakistán (la de Bélgica tampoco).
