San José, 08 jul (elmundo.cr) – El Ministerio de Educación Pública (MEP) emitió la circular DM-CIR-0047-2026, mediante la cual establece lineamientos estrictos para asegurar la neutralidad político-electoral en todos los centros educativos públicos del país.
La directriz, suscrita por el ministro de Educación, Leonardo Sánchez, junto a las viceministras María Alexandra Ulate (Académica) y Sofía Ramírez (Administrativa), prohíbe de manera tajante el uso de recursos, tiempo y autoridad institucional para fines de proselitismo.
Según el documento, durante la jornada laboral y en actividades oficiales, queda prohibido realizar propaganda política, partidaria o ideológica dirigida a estudiantes, funcionarios o miembros de la comunidad educativa.
Asimismo, se veta el uso de clases, tareas, exámenes, proyectos, actos cívicos, murales o plataformas digitales para favorecer o desacreditar partidos políticos, candidaturas o figuras públicas.
La normativa también restringe la invitación o presión a estudiantes para participar en marchas, recolección de firmas, encuestas o cualquier actividad de carácter político. De igual forma, se prohíbe la colocación de propaganda electoral en centros educativos y el ingreso de personas externas con fines de adoctrinamiento.
Abordaje académico permitido
La circular aclara que la neutralidad no implica la eliminación de los temas políticos del currículo. Los docentes podrán abordar contenidos sobre procesos electorales, instituciones públicas, derechos humanos, ideologías y movimientos sociales, siempre que estos formen parte de los programas oficiales de estudio.
No obstante, el MEP enfatiza que dicho abordaje debe responder exclusivamente a fines académicos. Para ello, el personal docente deberá:
- Presentar diferentes perspectivas sobre los temas tratados.
- Utilizar diversas fuentes de información.
- Fomentar el pensamiento crítico del estudiantado.
- Abstenerse de imponer opiniones personales como criterio de evaluación o posición institucional.
Con esta medida, las autoridades buscan evitar que se utilice la relación pedagógica para beneficiar o perjudicar posiciones ideológicas, garantizando un ambiente educativo imparcial.