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“Llamo a la rebelión, a la acción”: abogado pide a los ciudadanos despertar y luchar por Costa Rica

San José, 19 oct (elmundo.cr)-El abogado costarricense Miguel Ángel García Martínez publicó en redes sociales un extenso análisis DORMIMOS_SOBRE_UN_VOLCAN —que él mismo titula en sus plataformas como “Llamo a la rebelión, a la acción, a todos los ciudadanos les pido despertar, luchar por Costa Rica”— en el que sostiene que el país acumula tensiones sociales mientras las vías institucionales para canalizar el descontento se cierran una a una.

El texto, fechado el 17 de octubre de 2026 en Escazú, parte de las protestas registradas ese día en Francia, donde el Gobierno cifró en 550.000 los manifestantes y los organizadores en 800.000, con unos 400 detenidos y 10.000 policías y gendarmes desplegados. El autor vincula ese estallido con el descontento educativo y social, y advierte que “las protestas no conocen aduanas”.

“La quietud no es conformidad”

García sostiene que Costa Rica atraviesa el período de baja intensidad de protesta más extenso desde 1992, según el Informe Estado de la Nación 2025, pero advierte que “la quietud no es conformidad”. Para respaldarlo, enumera una serie de indicadores: desempleo de 157.000 personas entre junio y agosto de 2026 (6,7%), caída de la participación laboral del 60,3% al 54,4%, informalidad cercana al 36% de los ocupados, y un presupuesto del MEP equivalente al 4,9% del PIB, el más bajo en un presupuesto inicial en diecinueve años.

También menciona reducciones en transferencias del Fodesaf —81% para el Conapdis, 23% para el PANI, 20% para el Conapam y 18% para el IMAS—, un faltante cercano a ₡400.000 millones en la recaudación de 2026 y la recomendación del FMI de subir del 1% al 13% el IVA de la canasta básica.

El autor consigna, no obstante, datos en sentido contrario: la pobreza medida bajó en 2025 al 15,2% de los hogares, desde el 18,0% de 2024, y la extrema del 4,8% al 3,8%.

“Las válvulas cerradas”

El núcleo del texto es la tesis de que “una sociedad no estalla solo porque sufra; estalla cuando el sufrimiento no encuentra salida”. García identifica tres válvulas que, a su juicio, se han obstruido:

  • La huelga, reducida a su mínima expresión en el sector público por la Ley 9808.

  • El amparo, obstruido por la falta de ejecución de sentencias y por la integración incompleta de la Sala Constitucional.

  • Los partidos, debilitados como canalizadores de demandas.

Sobre la Sala Constitucional, cita que el 13 de agosto se anuló por unanimidad el rechazo del Consejo de Gobierno a la representante sindical en la Junta Directiva de la CCSS, que el 1 de setiembre se suspendió la designación “pro tempore” y que el 9 de octubre los sindicatos pidieron declarar al Consejo de Gobierno en desacato. Asimismo, señala que los magistrados suplentes vencieron el 16 de diciembre de 2025 y que solo desde el 13 de octubre la Sala sesiona con una decena de suplentes, frente a 149 expedientes detenidos.

Las críticas al poder

García dirige cuestionamientos al Gobierno. Recuerda que el 23 de abril de 2026, entonces presidente Rodrigo Chaves dijo ante la Federación Alianza Evangélica Costarricense: “obviamente nos falta el Poder Judicial”. Menciona también que en el traspaso de poderes del 8 de mayo un pastor oró pidiendo al Espíritu Santo que tomara “los tres poderes”, y que la presidenta Laura Fernández recorrió el CECOT de El Salvador, dos días después de inaugurar una cárcel de alta contención para unos 5.100 presos inspirada en ese modelo.

“Un mandato electoral no es un cheque en blanco contra la Constitución, y la seguridad no se compra con la independencia de los jueces”, sostiene el abogado.

El llamado a la acción

En su texto, García aclara que “no llamo a las armas” y que “la violencia es el terreno donde ganan el delincuente y el autoritario”. Su llamado es a lo que denomina “la rebelión de los ciudadanos que se niegan a quedarse quietos”, con fundamento en los artículos 26, 27 y 28 de la Constitución, que garantizan el derecho de reunión pacífica, la libertad de petición y la libertad de opinión.

“Que el ciudadano ejerza los derechos que todavía tiene, antes de que se los quiten por falta de uso: que se reúna en las plazas, pacíficamente y sin armas; que pida por escrito y exija respuesta; que presente sus amparos, aunque tarden; que vigile cada votación de la Asamblea y la registre con nombre y fecha; que acompañe a los jueces que resisten; y que vote, cuando llegue la hora, con memoria”, escribe.

El autor cierra con una advertencia basada en Tocqueville, quien en 1848 advirtió a la Cámara francesa que “nos dormimos sobre un volcán” menos de un mes antes de la revolución que derrocó a Luis Felipe, y con la fábula romana de Menenio Agripa, para concluir que “Roma no se salvó reprimiendo, sino abriendo una válvula: dio a la queja un cauce institucional”.

“Ojalá aquí la advertencia llegue a tiempo. Y ojalá me equivoque”, concluye.


Este artículo reproduce y contextualiza las tesis del abogado Miguel Ángel García Martínez, publicadas en sus redes sociales. Las afirmaciones, cifras y opiniones corresponden al autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de EL MUNDO.

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