Madrid, 05 nov (elmundo.cr) – La presidenta de la República, Laura Fernández, hizo un llamado urgente a los países iberoamericanos para unir fuerzas frente al avance del “narcoterrorismo”, durante su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, España.
En su primera asistencia a este foro como jefa de Estado, Fernández fue enfática al señalar que la política ha cambiado y que la ciudadanía exige resultados concretos en seguridad. “Debemos coincidir en que la manera de ejercer la política cambió y cambió drásticamente y cambió definitivamente. Hoy nuestros ciudadanos exigen instituciones que respondan a sus necesidades, seguridad para sus familias y oportunidades para una vida mejor”, afirmó la mandataria.
La presidenta costarricense denunció que el crimen organizado transnacional ha puesto en jaque la soberanía de los Estados. “El narcoterrorismo y el crimen organizado transnacional carcomen nuestras instituciones, compran favores, corrompen, ocupan territorios y le roban el presente y el futuro a nuestras juventudes, sembrando violencia y terror avanzan para apoderarse del Estado”, sentenció.
Ante este panorama, Fernández destacó las acciones que su administración ha implementado en Costa Rica, incluyendo la declaración de organizaciones terroristas como Hezbolá, Hamás, el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, entre otros.
Asimismo, reiteró su compromiso con la “mano dura” para desarticular estas redes, mediante reformas legales, mejores condiciones para los policías y la construcción de cárceles que impidan la comunicación entre mafias.
Sin embargo, la mandataria subrayó que ningún país puede enfrentar esta amenaza en solitario. “Si los criminales cruzan fronteras, mueven recursos entre países y coordinan sus operaciones internacionalmente, nuestra respuesta, queridos colegas, también debe ser coordinada, inteligente y firme”, exhortó.
Como parte de su agenda en la cumbre, Fernández también aprovechó para respaldar la candidatura de la costarricense Rebeca Grynspan a la presidencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), apoyando el consenso de que el organismo debe ser liderado por una persona latinoamericana.
Finalmente, la presidenta cerró su intervención reafirmando que el valor de los foros internacionales no debe medirse por los discursos, sino por los resultados medibles que impacten directamente en la vida de los ciudadanos.