San José, 8 abr (elmundo.cr) – No existe una larga historia mutua entre los tres personajes principales que acompañan a Luis Guillermo Solís Rivera en su aventura presidencial, más que la participación en la lucha contra el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC).
Entre los tres el que tiene más “historia” recorrida con el presidente Solís es el también ex liberacionista, Mariano Figueres Olsen, hoy director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS).
A ambos los une su historia dentro del partido Liberación Nacional (PLN), he incluso su posterior renuncia conjunta al partido fundado por José Figueres Ferrer.
El hijo del “caudillo”, fue uno de los principales impulsores de la opción presidencial de Solís Rivera, incluso antes de formar parte del partido Acción Cuidadana (PAC).
Ya en el 2009 Figueres buscó postular a Solís desde el naciente partido Alianza Patriótica (AP), intento que no fructificó sobre todo porque el hoy presidente lo consideró un poco prematuro.
Pero para nadie era un secreto que Solís era el candidato de Figueres, y aunque a ojos del común de los ciudadanos estaban en partidos diferentes, la realidad es que era una estrategia que buscaba promover a Solís dentro del PAC, sin cerrar la posibilidad que ante cualquier eventualidad se tuviera una salida de emergencia, en este caso AP.
Solís gana de manera sorpresiva la convención del PAC en 2013 y el plan B ya no era necesario, lo único que se hizo fue una “alianza” donde AP daba su adhesión al candidato presidencial del PAC.
Figueres Olsen pasó a ser la principal figura detrás de Solís Rivera, el que controla todos los hilos del poder en el gobierno desde la DIS, el amigo cercano, el consejero inmediato.
El segundo personaje en este pequeño círculo de confianza es el ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, el famoso obispo luterano.
Jiménez fue un participante activo en la lucha contra el TLC, donde ocupó un puesto importante en el manejo financiero del movimiento del No al TLC, ahí se acercó a Solís, que también tenía una participación activa en dicho movimiento.
La confianza que Solís tenía en Jiménez lo lleva a ocupar el puesto de Jefe de Campaña, y posteriormente el ministerio más importante para el gobierno.
Cercano a los sindicatos, Jiménez es un elemento básico en el engranaje de acción de Solís, conciliador, pausado y de confianza para diferentes actores del movimiento social, le garantizan al presidente que no enfrentará grandes manifestaciones sociales, como han vivido todos los gobiernos anteriores.
El “obispo” Jiménez es el encargado de mantener dormido al llamado movimiento social, donde se permiten escaramuzas simbólicas pero que no lleguen a ser manifestaciones incómodas.
Por último en este triángulo se encuentra el diputado Víctor Morales Zapata, cooperativista que en cierto momento de la lucha contra el TLC, ofreció las oficinas de INFOCOOP para que se realizarán ahí las reuniones de la “Comisión de Enlace”, pero que por desconfianza de algunos actores sociales en Morales, se prefirió dejar ese espacio.
Morales Zapata es amigo cercano de Solís Rivera, que lo postuló a la diputación a pesar del descontento de un sector del partido. Era claro que el candidato sabía que de llegar al poder, ocuparía a Morales en la Asamblea Legislativa.
Morales tuvo un momento complicado cuando reportajes de prensa que cuestionaban su participación en el movimiento cooperativo. Ante las críticas Solís “solicitó” a Morales la renuncia a la candidatura, hecho que visto a lo sucedido posteriormente, fue solo una cortina de humo para eludir la crítica en el último mes de las elecciones.
En la precampaña del PAC, Morales Zapata coordinó diversos centros de votación donde Solís Rivera logró una importante diferencia de sufragios que le abrieron las puertas de la candidatura presidencial en el 2013.
Curiosamente, Rolando Araya otro participante activo del movimiento contra el TLC, ha mencionado que en enero del 2013, tanto Morales Zapata como Melvin Jiménez lo visitaron en su casa para ofrecerle apoyo a la campaña del liberacionista Johnny Araya.
Los intocables del gobierno, tienen un espacio seguro hasta mayo del 2018 en la administración Solís Rivera, y a base de lealtad política y amistad personal son las principales figuras en el engranaje de acción del presidente de la República.
