Delitos sexuales por medios tecnológicos obligan a autoridades a replantear combate

» Mientras que en el 2016 el promedio era de tres denuncias por mes, este año ya se contabilizan 66 al primer semestre. 

» Menores de edad son los más afectados.

San José, 14 jul (elmundo.cr) – La diversidad de medios tecnológicos para acceder a las redes sociales y el continuo cierre de la brecha digital en Costa Rica trajo consigo una problemática: incremento en los delitos sexuales mediante formas cibernéticas.

El jefe de la Unidad de Delitos Sexuales de la Sección de Delitos contra la Integridad Física, Trata y Tráfico de Personas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Alexánder Arroniz, alertó que los casos van en aumento.

Durante una conferencia de prensa, el jefe de esa unidad afirmó que las principales víctimas de delitos sexuales usando plataformas como WhatsApp, Facebook, Messenger y otras redes sociales son menores de edad.

“Estamos analizando últimamente mucho material; casi que a nivel mundial se hace este contraataque entonces tenemos bastantes situaciones de compartimiento de información con policías internacionales. Constantemente recibimos y transmitimos información para combatir este flagelo”, afirmó Arroniz.

Según el funcionario, el OIJ está trabajando de la mano de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) para combatir este tipo de delitos.

El material que se ha venido detectando fue calificado como “grotesco” por el jefe de esa unidad del OIJ. Se trata de fotos y videos de menores desnudos y hasta de adultos abusando sexualmente de estos.

“Las principales (víctimas) son menores de edad, tanto sea porque el agresor contacta al menor utilizando redes sociales y este, en su inmadurez, accede a todas estas peticiones; o en algunos casos se dan cuestiones de amenazas contra la integridad del menor o familiares”, acotó.

Según las investigaciones de las autoridades, cuando uno de los menores manda fotos o vídeos desnudos estas se difunden en redes internacionales de pornografía infantil en Europa o Asia.

“Es material crudo, grotesco. Ya no tanto de fotografías que se pueda tomar un menor solo, sino víctimas que violan menores de edad, toman fotos y vídeos y las transmiten a otros países”, agregó Arroniz.

El combate a este tipo de delitos se intensificó en los últimos meses. Este año la cantidad de denuncias ya superaron, por mucho, las recibidas el año anterior.

Mientras que en el 2016 el promedio era de tres denuncias por mes, este año ya se contabilizan 66 al primer semestre.

Según el jerarca del OIJ lo anterior se debe a que los costarricenses se han dado cuenta de que el Organismo, efectivamente, investiga y persigue esos delitos, por lo que toman la valentía de denunciarlos para dar con los perpetradores.

Asimismo, el Organismo detectó un cambio en el contenido de las denuncias: anteriormente se trataba de reportes por intentos de seducción a menores de edad, sin embargo ahora es porque el menor y el perpetrador intercambiaron material explícito.

“Comparado al año pasado el pico ha sido bastante elevado, porque la ciudadanía ha hecho concientización en este aspecto, saben que la policía investiga esto. Tenemos más informaciones confidenciales que nos permiten llevar investigaciones”, dijo.

Sin embargo, Arroniz reconoce que existe un factor que pelea en contra de las autoridades: la falta de una denuncia.

Según explicó, en un chat cerrado de WhatsApp donde se comparte pornografía infantil, por ejemplo, si ninguno de los integrantes interpone una denuncia será imposible para las autoridades dar con ese grupo y rastrear a sus integrantes.

La situación es diferente en redes como Facebook, ya que sus sistemas inteligentes analizan millones de fotografías y si estas detectan material explícito donde se involucra un menor, lanzan una alerta a las autoridades en Estados Unidos quienes tras estudiar a fondo la fotografía pueden determinar cuándo y dónde se tomó, de esta forma alertar al otro país.

 

“Muchas de estas redes sociales, por ley internacional y principalmente de Estados Unidos mantienen vigilancia constante de estos grupos. Una red social equis, debe estar vigilante de qué es lo que se está compartiendo. Mediante tecnología cuando detectan material de pornografía infantil lo comunican al país que lo detecta, ellos reportan y si tienen algo que ver con Costa Rica nos mandan el reporte y hacemos la investigación”, afirmó.

EL PROTOCOLO. Una pareja de investigadores del Organismo de Investigación Judicial es la encargada de dar curso a las denuncias por delitos sexuales usando medios cibernéticos.

En los últimos meses, ambos funcionarios investigaron 26 casos de los cuales al menos cinco han culminado con operativos donde se detuvieron a los perpetradores de desarrollar o difundir pornografía infantil.

Si el material llega al OIJ, las autoridades lo remiten a la Interpol para que allí le hagan un análisis a la fotografía.

De ese análisis se puede extraer fecha de captura de la fotografía, tipo de dispositivo mediante el que se tomó (cámara o teléfono celular y su modelo) e inclusive, la dirección IP del remitente.

Cuando Interpol entrega sus resultados a las autoridades costarricenses, estos utilizan ese material para poder ubicar a los responsables y mediante un operativo proceden a su captura.

De acuerdo con el jefe de la Unidad de Delitos Sexuales, una persona que seduzca a un menor de edad usando medios tecnológicos se expone a una pena de prisión que va de uno a tres años.

La pena se agrava si el delito es el de difusión de pornografía infantil. En ese caso según el Código Penal se dictan sentencias que van de cuatro a ocho años de prisión.

“Eso (último) estamos atacando bastante fuerte ahorita, grupos de conversaciones. Están compartiendo demasiada pornografía infantil que descargan ya sea de alguna página o que la obtienen de diferentes grupos y se comparte en chats”, concluyó.

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