Guanacaste, 02 mar (elmundo.cr) – Costa Rica y Nicaragua han sellado un acuerdo para fortalecer la coordinación de sus fuerzas de seguridad en la lucha contra la minería ilegal de oro y el contrabando en la frontera común.
El anuncio se realizó tras una reunión bilateral celebrada este sábado en Peñas Blancas, donde ambas delegaciones definieron estrategias para abordar esta problemática.
El canciller costarricense, Arnoldo André, destacó que el encuentro se desarrolló en un ambiente de “diálogo recíproco y respetuoso”, con el objetivo de “buscarle soluciones a la problemática”.
Los acuerdos clave incluyen una mejor coordinación de los operativos policiales, el intercambio de información, el establecimiento de un punto focal de comunicación y reuniones bimestrales entre altos mandos de seguridad.
“Las relaciones fronterizas entre Costa Rica y Nicaragua deben ser buenas, han sido son y serán toda la vida países vecinos”, afirmó André, subrayando la importancia de coordinar los flujos migratorios, el comercio, los controles sanitarios y las operaciones de seguridad.
En la reunión participaron, por Costa Rica, el ministro de Seguridad, Mario Zamora, y por Nicaragua, el canciller Valdrack Jaentschke, junto a otros funcionarios de alto rango.
El ministro Zamora había señalado previamente que mineros ilegales extraen oro en Costa Rica para procesarlo y venderlo en Nicaragua, instando a las autoridades nicaragüenses a reforzar la vigilancia en el río San Juan, donde existe una “ruta de contrabando”.
Según Zamora, la extracción ilegal se concentra en Las Crucitas y el cerro Las Conchuditas, zonas cercanas a la frontera, con la participación de redes de crimen organizado transnacional.
El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, planea presentar este tema en la reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 7 de marzo en Miami. El canciller André confirmó que Costa Rica busca un “abordaje hemisférico” del problema.
La solución para Costa Rica podría incluir una ley que reactivaría la minería de oro en Las Crucitas, donde en 2010 se frustró un proyecto de la empresa canadiense Infinito Gold. La zona ha sido explotada por mineros ilegales, utilizando técnicas dañinas para el ambiente y la salud, como el uso de mercurio.