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Cómo combatir una tormenta al volante

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Sacar el pie del acelerador: Lluvias muy intensas pueden afectar gravemente la visibilidad. Crédito: Patrick Pleul / dpa-Zentralbild / dpa-tmn

Por Claudius Lüder (dpa)

Berlín, 29 jul (dpa) – Una tormenta con fuerte lluvia, viento y granizo no avisa, así que conviene estar siempre preparado. “La lluvia torrencial de una tormenta puede provocar en segundos aquaplaning y dejar al coche nadando en una laguna donde antes había una carretera”, avisa el meteorólogo Meeno Schrader.

En caso de aquaplaning sólo hay una cosa que ayuda: volante firme y recto y fuera embrague. Al menos así el auto marcha en línea recta. Cuando uno encuentra una calle o carretera anegada no debería atraversarla como si nada, ya que el agua en el interior del coche o en el motor suelen ser los principales daños para el vehículo en una inundación. Aunque los coches están preparados para combatir el agua, tampoco son impermeables.

Según los datos de la reaseguradora Munich Re, el número de sucesos relacionados con una tormenta se ha duplicado en Alemania los últimos 20 años, lo que aumenta el costo de las reparaciones y por lo tanto el de los seguros.

Quien planee un viaje largo debería ya informarse previamente sobre las condiciones del tiempo en la ruta. “En Internet hay diversos servicios así como Apps que avisan de tormentas en la región por la que se transita”, dice Constantin Hack, del club del automóvil ACE.

El meteorólogo Meeno Schrader desaconseja, sin embargo, los servicios online y recomienda confiar más en la radio, ya que los pronósticos se actualizan constantemente y se regionalizan.

Aunque no todas las inclemencias del tiempo se pueden prever, hay regiones en las que las tormentas con agua torrencial son más posibles. “Allí donde los contrastes térmicos son especialmente grandes, el peligro es mayor”, dice Schrader. Eso pasa sobre todo en las regiones de montaña, pero también en los valles.

Quien circula bajo una condición extrema de tiempo con lluvia, granizo o niebla no debería mostrar una ambición equivocada. Los conductores deben adecuar su velocidad a las condiciones de visibilidad y a la distancia de frenado. Según Constantin Hack: “En caso de viento fuerte deben evitarse los puentes y las carreteras por zonas de bosques, ya que el viento lateral repentino o ramas desprendidas pueden suponer un peligro”.

Si la tormenta llega cuando el conductor está en la autopista, lo aconsejable es reducir la velocidad. “En caso de lluvia fuerte o granizo se recomienda reducir de 60 hasta 30 km/h”, explica Schrader. Parar completamente el vehículo y dejarlo a un lado sólo es recomendable en casos excepcionales como por ejemplo que la calzada patine por el hielo o el granizo.

La jurisprudencia habla de condiciones “completamente irregulares”, y eso puede ser “tanto un conductor en dirección contraria como un tiempo extremo”, afirma Hack.

Si las condiciones de visibilidad son extremadamente malas, el conductor debe encender la luz de niebla. Como norma general debe haber una visibilidad de 50 metros, ya sea con lluvia, nieve o niebla. En ese caso, la velocidad máxima es de 50 km/h, según el club del automóvil ADAC, el más grande de Europa. Una buena orientación en caso de mala visibilidad son los postes delineadores con reflectores en el margen de la calzada, que están separados entre sí 50 metros.

Si el viento es muy fuerte resulta especialmente peligroso para los vehículos que portan algo en el techo, como una bicicleta, o las caravanas, ya que ofrecen mayor superficie para el viento. Con un viento de fuerza 5 hay que tener ya un especial cuidado. Si es mayor, conviene aplazar el viaje o retirar el montaje. “En caso de tormenta no se debería circular con carga en el techo o con portabicicletas”, recomienda Hack.

En caso de tormenta, los rayos y los truenos son menos peligrosos. Un coche no puede ser dañado por un rayo, ya que la carrocería crea una llamada jaula de Faraday que conduce la energía hacia el suelo. El granizo grande, las piedras o las ramas de árboles sueltas sí pueden hacer mucho daño al vehículo. Los gastos por lo general los cubre el seguro.

Quien tenga el vehículo en el garaje y se le dañe por una inundación puede recurrir también al seguro, así como tambié los daños diferidos por una tormenta, por ejemplo, si horas o días más tarde cae una rama sobre el auto aparcado.

Sólo cuando el conductor es claramente negligente y decide circular bajo una tormenta y en una carretera anegada pese a los avisos, puede ver reducida la cobertura del seguro ante eventuales daños. No habrá cobertura si alguien aparca su vehículo intencionadamente en una zona de inundación.

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