
Redacción, 14 dic (elmundo.cr)- Según la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA), el 2017 ha sido un año para olvidar en materia de crecimiento económico y comportamiento del mercado interno.
De acuerdo con José Manuel Hernando, presidente de CACIA, la serie de tendencia ciclo del Índice Mensual de Actividad Manufactura (IMAM) de la industria alimentaria ubicada en el régimen definitivo, presentó en setiembre de 2017 una variación interanual de 1.26%, que condujo a un crecimiento medio para los primeros nueves meses del año de -0.07%.
Esta situación refleja desaceleración y estancamiento, si se compara con el mismo periodo del año anterior, cuando el crecimiento medio fue del 2.76%.
“Para este año no tenemos ni buenas ni malas noticias en materia de puestos de empleo; el decrecimiento de la actividad económica no generó desempleo, pero no se logró consolidar ninguna condición para crearlos, razón por la cual, la cantidad de empleos se mantiene cercana a los mismos 55.500 sostenidos en 2016”, explicó Hernando.
Sector externo
Los datos positivos pero insuficientes se reflejaron en las exportaciones de la industria alimentaria.
Para el año 2017, las ventas al exterior superaron los $1.720 millones, mostrando un crecimiento del 5,9%, lo cual, a pesar de ser positivo, no es suficiente para crear nuevos puestos de trabajo.
Un dato relevante es que la mayor fuerza de crecimiento la presentaron productos con menor proceso como el azúcar, el aceite de palma o los concentrados para bebidas; no obstante, también reportaron crecimiento las exportaciones de productos como lácteos, carnes procesadas, productos del mar, confitería y frutas procesadas.
Tuvieron reducción las exportaciones de productos como harinas, pastas alimenticias, snacks y cereales, productos de chocolatería, bebidas y jugos de frutas, siendo estas categorías las de mayor valor agregado nacional.
Factores que golpearon la posibilidad de crecimiento durante el 2017
1. Desgaste y reacción del sector contra agenda de nuevos tributos: Durante el año 2017, la industria alimentaria ratificó su enorme preocupación por las iniciativas de incremento de nuevos tributos propuestos por los proyectos de ley de renta o del IVA, que pretende incrementar la tasa del 13% de ventas a un 15%.
El sector demandó una atención del sector político sobre temas como empleo público, sistemas de pensiones, regla fiscal, entre otros disparadores del gasto público.
Sobre este particular, el presidente de CACIA, comenta que no es casualidad que en materia fiscal Costa Rica esté muy mal posicionada en el ranking mundial de competitividad del Foro Económico Mundial.
“De no arreglarse los problemas del mal uso del gasto público, todo esfuerzo por generar nuevos ingresos representará un enorme desperdicio, lo cual se termina convirtiendo en desempleo”, indicó.
2. 2017 deja una agenda energética de fuerte incremento en tarifas, pérdida de competitividad y desgaste gremial importante para evitar mayores incrementos: “Los empresarios de alimentos debemos denunciar el escandaloso incremento en un 34% en el costo del Gas Licuado de Petróleo que ya estamos pagando en este 2017”, señaló José Manuel Hernando.
Los representantes del gremio industrial alimentario agregaron que el actual gobierno ha dejado una enorme deuda en los temas generales de competitividad, pero especialmente en materia energética.
Para el año 2013, la gasolina súper de Costa Rica era un 13% más cara que la media de los otros países centroamericanos, y hoy día, dicho hidrocarburo es un 22% más costoso. Situación similar pasa con la gasolina regular, cuya brecha pasó de un 20,1% en 2013 a un 23,7% en 2017, mientras que el diésel pasó de ser un 15,1% más caro en 2013 a un 19,2% más oneroso que el resto de países en 2017.
Llama la atención el caso del gas licuado (LPG) en la presentación de 25 libras, que en 2017 es un 33,7% más caro que el resto de Centroamérica.
3. La inseguridad en las calles y el robo de camiones pasa una factura superior a los ¢33.000 millones: Para los años 2016 y 2017, las autoridades atendieron 231 denuncias de robos, asaltos y tachas de camiones.
Además de la amenaza a la vida humana y el golpe económico a las empresas, la industria ha manifestado la existencia de una serie de afectaciones, pues muchos de los productos robados se comercializan en los canales informales, lo cual genera efectos en temas como ingresos fiscales, afectación al sistema de seguridad social, riesgos a la salud pública humana y animal, entre otros problemas.
Aunado al problema anterior de robo de camiones, se ha dado un crecimiento de la actividad ilegal en la fase de venta al consumidor final. Los topadores de producto robado incrementaron su actividad introduciendo un problema importante de competencia desleal y reducción del valor de los productos en el mercado de manera distorsionada.
En este sentido, CACIA manifiesta la urgencia porque las nuevas autoridades que asuman el poder a partir de mayo próximo, pongan como prioridad una estrategia y programas de trabajo que articule a todas las instituciones relacionadas con la materia para atacar frontalmente el informalismo.
4. Lentitud estatal, burocracia y trámites innecesarios marcan el día a día de la actividad empresarial: Los empresarios de alimentos siguen señalando la carencia de una estrategia país y un eje programático de acciones para desmantelar requisitos en temas como registros de alimentos, permisos de exportación, trámites de importación de materias primas de origen animal y vegetal, entre otros.
Los empresarios de alimentos recuerdan que para 2017 Costa Rica ocupó la posición 104 entre 137 países analizados por el foro económico mundial en materia de cantidad de procedimientos para iniciar un negocio, o la posición 102 en cantidad de días para iniciar un negocio, así como la posición 125 en la evaluación que hacen los empresarios en materia de carga regulatoria.
“Este es un tema que trasciende capacidades de gobiernos por lo que emplazamos a los actuales contendientes por la Presidencia de la República, a hablar públicamente sobre estrategias país para erradicar este tumor de la actividad productiva”, mencionó José Manuel Hernando.
5. Tamaño reducido del mercado y necesidad de mayor libertad para comercializar materias primas sigue siendo factor clave para la competitividad: Para el 2017, Centroamérica marcó el destino para el 46% de las exportaciones de la industria alimentaria, por lo que los temas relacionados con la facilitación del comercio con esta región siguen siendo urgentes por parte del sector político.
Temas como eficiencia en pasos fronterizos, ineficiencia de las aduanas, incorporación de Panamá al Sistema de Integración Centroamericana o la administración y aplicación eficiente de reglamentos técnicos en la región, siguen siendo señalados por los empresarios de alimentos como prioritarios para las autoridades del próximo gobierno.
Para José Manuel Hernando, debe llamar la atención que, en materia de competitividad, la transparencia en materia de barreras no arancelarias al comercio será una de las batallas que esperan compartir con las autoridades que tomen las riendas del país el próximo mes de mayo.