
San José, 19 jul (elmundo.cr)- El presidente de la República, Carlos Alvarado, dio un mensaje pidiendo solidaridad para poder afrontar las nuevas medidas económicas y sociales que tendrá que adoptar el país, frente a los estragos que ha dejado la pandemia del COVID-19.
Alvarado señaló que “la etapa que viene para Costa Rica en los próximos meses, como lo he anunciado, será durísima y muy difícil, será durísimo, pero no imposible de superar con éxito”.
“Créanme que comparto la misma angustia que las personas que no saben cómo van a llevar comida a su mesa, o que temen que sus seres queridos caigan hospitalizados por el coronavirus”, aseveró.
Por esta razón, “debemos en el corto plazo adoptar y ejecutar acciones para sobrepasar la situación económica y social que crea la pandemia; a la espera de una vacuna y de la siguiente recuperación de las economías”, indicó Alvarado.
Ante esto, el mandatario realizó un discurso en el que lanza varias interrogantes a los costarricenses, al mismo tiempo que expone la necesidad de tener una buena actitud, y mucha solidaridad ante lo que viene para Costa Rica:
Hay preguntas válidas: ¿cómo y qué se negociará con el Fondo Monetario Internacional? ¿cómo se seguirán adoptando las medidas sanitarias en lo que sigue de la pandemia? ¿qué pasará con el desempleo?
Hoy quiero hacer énfasis en una pregunta que debe estar anterior a todas las que debe responder el país, y que todo el país, cada sector y cada uno de nosotros en nuestro fuero interno debe responderse.
La pregunta es: ¿cuál es la actitud con la cual enfrentaremos las decisiones necesarias?
¿Vamos a dejar que sea un canibalismo de intereses sectoriales el que rige el debate? O será la solidaridad la que prevalecerá.
¿Vamos a permitir que sea el cálculo particular o político el que marque la discusión? O será la responsabilidad con todo el país, con su presente y su futuro los que prevalezcan.
No son solo preguntas, son realidades, que se manifiestan un día sí y el otro también, sobre cómo los actores sectoriales y políticos, asumen y actúan frente a esta discusión.
Como ocurrió con las guerras mundiales o las crisis económicas globales, la pandemia empobrece las economías de los países, y esto también está pasando en Costa Rica.
Cómo una familia grande que de repente se ve empobrecida, la familia costarricense debe tomar decisiones para enfrentar esto. Como lo están haciendo hoy nuestras propias familias y hogares a través de todo el territorio nacional.
Como gran familia debemos cuidar a los más pequeños y vulnerables, debemos proteger a la niñez, a las mujeres y a aquellos más humildes; y quienes están mejor deben por solidaridad aportar más a las soluciones. Contrario sería aplicar el ‘sálvese quien pueda’ que llevaría a la ruptura y a la contradicción en el seno de la familia costarricense.
La primera decisión, tal vez la más importante que debemos tomar hoy como país, es ¿cuál será la actitud frente a los ajustes que tenemos por delante, que debemos de adoptar? La respuesta a esta pregunta es la que finalmente definirá cómo saldremos de la pandemia.
Esta decisión de actitud debe ser la que le dé margen al gobierno, y a los diputados y a las diputadas para adoptar las medidas que necesita el país, poniendo la responsabilidad de primero, y no la presión de grupos o las amenazas políticas, de cara al proceso electoral que se avecina.
Es momento de unirnos, de dejar las divisiones internas a los partidos o las divisiones nacionales; frente a las decisiones y acciones por adoptar, cada uno de nosotros debe ponerse la mano en el corazón y decir que voy a poner yo para solucionar esto, en vez de empezar diciendo porque soy excepcional y porque me deben dejar exento.
Estamos frente al dilema planteado por el presidente Kennedy cuando dijo “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer por tu país”.
Alvarado hizo hincapié en que “así como en materia de salud luchamos con todo para que nuestro sistema hospitalario no se sature, como dolorosamente lo hemos visto en los países hermanos, y así como aplicamos toda la solidaridad y el despliegue institucional para proteger a las comunidades más afectadas, así debemos aplicar nuestra humanidad y solidaridad para las medidas económicas y sociales que adoptemos”.
Finalmente, el mandatario aseguró que “he comenzado un diálogo con los diputados jefes de fracción en este sentido, también lo haré con los distintos sectores sociales, es necesario que nos unamos, sin unión no habrá un buen futuro”.
“O nos unimos, o nos hundimos, mientras haya solidaridad habrá esperanza”, exclamó Alvarado.