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50 años conservando el futuro: Banco de Germoplasma del CATIE resguarda la diversidad genética que alimenta a millones de personas

San José, 10 ago (elmundo.cr) – Hace cincuenta años, el CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza) asumió una misión que hoy cobra más relevancia que nunca: conservar la diversidad genética de los cultivos que sustentan la alimentación de millones de personas.

Lo que comenzó en julio de 1976 con la creación del Banco de Germoplasma de Semillas Ortodoxas se ha convertido en uno de los principales referentes de Mesoamérica para la conservación, investigación y distribución de recursos fitogenéticos, fundamentales para enfrentar desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria.

Cinco décadas después, “el banco resguarda 6 201 accesiones pertenecientes a 114 especies, 60 géneros y 14 familias botánicas, procedentes de 57 países, de las cuales el 94 % corresponde a materiales originarios de Mesoamérica”, detalló Daniel Fernández, especialista en conservación de semillas ortodoxas del CATIE. Cada una de estas semillas representa una oportunidad para desarrollar cultivos más resilientes, productivos y nutritivos, capaces de responder a los retos que enfrenta la agricultura mundial.
Más allá de conservar semillas, el Banco de Germoplasma genera conocimiento que hoy impulsa programas nacionales e internacionales de mejoramiento genético. “Alrededor del 40 % de sus colecciones ha sido caracterizado, lo que ha permitido identificar materiales con características agronómicas, nutricionales y de adaptación al cambio climático. Entre los principales avances destacan el descubrimiento de cuatro grupos genéticos únicos en la colección de ayotes de Mesoamérica y la identificación de materiales con alto potencial para enfrentar condiciones ambientales adversas”, detalló William Solano, especialista en recursos fitogenéticos del CATIE.
De acuerdo con Solano, las colecciones también han servido como base para el desarrollo de nuevas variedades de tomate, tomate cherry, ayote y frijol, utilizadas en programas de mejoramiento genético en distintos países. Asimismo, investigaciones realizadas con materiales de tomate y pepino han demostrado su capacidad de adaptación a las condiciones del Corredor Seco Centroamericano, aportando alternativas para una agricultura más resiliente frente al cambio climático.

Un patrimonio genético al servicio del mundo

El impacto del banco trasciende las fronteras de Costa Rica. Durante estos 50 años se estima que ha realizado más de 50 000 distribuciones de semillas a más de 20 países, facilitando el acceso de investigadores, universidades, programas de mejoramiento genético y productores a materiales de alto valor para la investigación y la innovación agrícola. Además, cerca de 1 000 accesiones de maíz, ayote, tomate y frijol han sido repatriadas a países centroamericanos, fortaleciendo la conservación y el aprovechamiento de su patrimonio genético.
Todas las colecciones conservadas forman parte del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, lo que garantiza su disponibilidad para la investigación y el mejoramiento de cultivos. Como respaldo adicional, cerca del 40 % de la diversidad genética resguardada cuenta con duplicados de seguridad en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, considerada la mayor reserva mundial de semillas para la seguridad alimentaria.
Entre sus colecciones más destacadas se encuentra la de ayotes (Cucurbita), considerada la segunda más importante del mundo por número de accesiones y la primera por su disponibilidad para investigación, además de una de las colecciones de chiles más relevantes de América Latina. Ambas constituyen materiales de referencia para otros bancos de germoplasma de la región.

Conservando el futuro de la agricultura

El cambio climático, la degradación de los ecosistemas y la creciente demanda de alimentos hacen que la conservación de la diversidad genética sea hoy más estratégica que nunca. Por ello, Fernández explicó que el Banco de Germoplasma del CATIE continúa ampliando sus esfuerzos para caracterizar genómica y fisiológicamente sus colecciones, identificar materiales con mayor resiliencia climática y poner ese conocimiento al servicio de programas de mejoramiento genético, familias productoras, investigadores y futuras generaciones.
A 50 años de su creación, el Banco de Germoplasma de Semillas Ortodoxas del CATIE demuestra que conservar semillas es mucho más que preservar el pasado. Significa proteger la diversidad que hará posible una agricultura más resiliente, innovadora y sostenible para las próximas décadas.

¿Por qué importa? 

El Banco de Germoplasma del CATIE conserva semillas de cultivos de importancia agrícola para que puedan seguir utilizándose en investigación, mejoramiento genético y desarrollo de nuevas variedades capaces de enfrentar plagas, enfermedades y los efectos del cambio climático.
 
Datos destacados:
•     50 años conservando recursos fitogenéticos.
•     6 201 accesiones conservadas.
•     114 especies de importancia para la alimentación y la agricultura.
•     57 países de origen.
•     94 % de los materiales provienen de Mesoamérica.
•     Más de 50 000 distribuciones de semillas realizadas en más de 20 países.
•     40 % de las colecciones caracterizadas.
•     40 % de las accesiones respaldadas en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, considerada la mayor reserva mundial de semillas para la seguridad alimentaria.

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