
San José, 4 mar (elmundo.cr) – Durante un debate previo a la segunda ronda electoral Carlos Alvarado dijo: “El primer acto de corrupción es aceptar un cargo público para el que no se está preparado”. Pero, ¿estaba preparado Carlos Alvarado para ser presidente?
Según el experto en marketing político, Ivan Barrantes, “no estaba preparado. Su proyecto apuntaba a construir un liderazgo dentro del PAC y apostar por el 2022 , asumiendo un escenario 2018-2022 gobernado por un PLN o un PUSC, situación que le daba una razón de ser al discurso de oposición del Partido Acción Ciudadana”.
“En este país, hasta la primera semana enero 2018, nadie apostaba por el PAC y era un convencimiento general de que el PAC le iría mal en la elección 2018. Hasta que apareció Fabricio Alvarado”, continuó Barrantes.
Para el analista “el factor Fabricio, le permite a Carlos Alvarado ganar, pero en esencia gana sin tener proyecto , cuadros preparados y ante todo sin norte estratégico . Todo eso intentaron minimizarlo y disfrazarlo con un discurso fallido de ‘gobierno de unidad nacional’, pero evidentemente ese fue un fiasco , un espejismo”.
Por su parte, el analista Daniel Calvo cuestionó si el PAC contaba con los suficientes cuadros partidarios para asumir dos gobiernos. “¿Será por eso tuvo que recurrir a figuras sin experiencia a la presidencia, como lo fue don Carlos Alvarado?”.
Calvo continuó por la vía de la duda: “¿La ausencia de cuadros en el PAC los llevó a buscar figuras de otros partidos? ¿Porqué el gobierno que prometió ser un cambio y darle oportunidad a gente joven, termina por darle la responsabilidad a dos figuras entradas en años de los partidos tradicionales?”.
“Decía Beto Cañas que no se podía ser presidente cuando ni siquiera se había sido regidor, no es un tema de preparación académica ni tanto de edad, es un tema de ir quemando etapas en la vida partidaria y política”, concluyó el politólogo.
El politólogo, Sergio Araya indicó “estos acontecimientos que se están viviendo en los últimos días son una continuación de una serie de elementos que han venido siendo característicos de la gestión política del actual mandatario. Las crisis políticas que le ha tocado enfrentar, algunos conflictos que ha vivido en menos de dos años de ejercicio del gobierno han tenido esta misma lógica de funcionamiento, por decirlo de alguna manera, usualmente son manejos reactivos, precipitados, atropellados, donde no hay una visión estratégica que permita identificar qué hubo reflexión, mesura, que hubo la suficiente capacidad de análisis para tomar distancia y tratar entonces de identificar las líneas de acción más apropiadas para manejar las distintas crisis en su momento”.
“Y, generalmente, cuando ya se toman decisiones como consecuencia de todo lo señalado, suelen ser contradictorias, suelen ser tardías, inclusive más bien débiles; y lejos de conseguir el objetivo que es aplacar la crisis de turno la tienden a agravar”, agregó Araya.
Para el analista “en esta ocasión no ha sido la excepción, me parece que todo el manejo desde que se dio a conocer el tema UPAD, ha sido malo desde el punto de vista de comunicación, pero que también refleja esa carencia de visión estratégica y de reflexión madura, con mesura, requerido para poder enfrentar una crisis de estas”.
“Me parece que no se dimensionó correctamente en su momento y las salidas que se están dando ahora, evidencian esto, evidencian una suerte de desborde de las capacidades del propio presidente y de su equipo para hacerle frente a esta crisis, a esta crisis en particular”, continuó Araya.
“Entonces, con base a esos indicadores, es evidente que el presidente no parecía estar lo suficientemente preparado para la conducción de esta empresa como lo es dirigir un país y pues si lo vemos bien, si nos atenemos más allá de los aspectos que lo diferenciaban del otro candidato con el que peleó la presidencia en la segunda ronda, pues si bien es cierto, si los comparamos ambos aventaja al candidato perdedor, en formación académica, en tal vez esté habilidades blandas, como por ejemplo el dominio de otros idiomas”, señala el analista.
Araya agregó que “por su parte, en lo que era el ejercicio propiamente de la gestión política previa realmente era muy poco lo que lo diferencia de su contendor. En este momento, recordemos Fabricio Alvarado tenía tres años y algo de ser diputado, esa era su única experiencia en el ejercicio de la política; pero Carlos Alvarado tampoco tenía una experiencia muy amplia, había sido asesor parlamentario y posteriormente había ocupado funciones en el Ejecutivo de corta duración: Presidente Ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social cerca de año y medio, y posteriormente por un lapso similar a la conducción del Ministerio de Trabajo, que además, no son instituciones en donde se puede pulir esa habilidad política que se requiere para la conducción de un gobierno, sino que básicamente estaba centrado en áreas específicas de la Administración Pública”
“Entonces, con esto trato de sustentar mi afirmación de que efectivamente tampoco era una persona con el perfil que tal vez circunstancias como las que hoy está viendo el país demandarían de quien ejerce la Presidencia de la República”, concluye Araya.
