San José, 10 feb (elmundo.cr) – Historias de despidos, contratos que no se renuevan y búsquedas de empleo que se alargan son cada vez más comunes en el país; esta preocupante realidad está dejando algo claro: los profesionales que pueden comunicarse en un segundo o tercer idioma tienen más margen de maniobra que las que no. A medida que se reducen las opciones de trabajo, las habilidades que permiten adaptarse a distintos roles o mercados están ganando peso frente a los títulos profesionales.
En Costa Rica solo el 10.7% de la población domina este idioma. Esa diferencia no se queda solo en la experiencia de quienes buscan una oportunidad laboral. Los datos muestran que Costa Rica entiende el inglés mejor de lo que lo habla, una brecha que hoy pesa de forma directa en procesos de contratación.
Según el EF English Proficiency Index 2025, la expresión oral es la habilidad más débil del país, con 489 puntos, pese a ser la más exigida en entrevistas, reuniones y en el ámbito laboral. En contraste, la comprensión de lectura alcanza 535 puntos, lo que confirma una brecha clara entre la capacidad de entender el idioma y la de usarlo activamente en contextos reales de trabajo.
“El problema no es que los ticos no estén estudiando inglés, lo hemos hecho durante años, el problema es que el modelo no está diseñado para formar hablantes funcionales, por eso es tan común escuchar la frase ‘entiendo, pero no lo hablo’” y eso hoy tiene consecuencias directas en la empleabilidad”, agrega Adriana Castro, experta en la enseñanza del inglés y fundadora de Craving English.
Aunque Costa Rica aún supera a países como México y Brasil en el índice, hoy se ubica en la mitad de la tabla latinoamericana y es superada por otras naciones de la región como El Salvador y Honduras. Para analistas, esta situación no solo afecta a las personas, sino también la competitividad del país para atraer inversión extranjera y sostener empleos bien remunerados.
“Desde 2021, cerca del 80% de los nuevos trabajos en Costa Rica requieren al menos un nivel intermedio de inglés. Mientras sigamos enseñando el idioma de una forma que no prioriza el uso real, esa brecha entre empleo disponible y talento preparado va a mantenerse e incluso podría ampliarse”, añade Castro.
De acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo del INEC, el desempleo en Costa Rica se mantiene alrededor del 7%, con más de 160.000 personas sin trabajo, mientras la creación de nuevas plazas avanza con cautela. A esto se suma un escenario de reorganización y consolidación en empresas multinacionales, donde la competencia por los puestos disponibles es mayor. En esos procesos, la experta señala que las compañías tienden a priorizar perfiles con mayor versatilidad operativa, y el dominio del inglés aparece como una de las habilidades que inclinan la balanza, no solo en nuevas contrataciones, sino también cuando se redefinen equipos o se evalúa la permanencia de personal.
Ahora, el debate deja de ser si vale la pena estudiar inglés y pasa a centrarse en cómo lograr que ese aprendizaje realmente sirva. La evidencia muestra que el país ha invertido tiempo y esfuerzo en el idioma, pero sin traducirlo de forma consistente en una habilidad usable cuando el mercado laboral lo exige.
Por eso, con el inicio del año y el inglés nuevamente entre las metas más comunes de estudiantes y profesionales, especialistas coinciden en que el reto ya no es estudiar más, sino lograr comunicarse cuando una entrevista, una reunión o un empleo dependen de ello.
Entre las recomendaciones prácticas más señaladas están:
- Priorizar la práctica oral desde el inicio, aunque el nivel sea bá Esperar a “saber más” antes de hablar suele prolongar el bloqueo.
- Exponerse al idioma en situaciones reales, como reuniones simuladas, llamadas, presentaciones cortas o conversaciones guiadas, similares a las que se dan en el trabajo.
- Reducir el peso del miedo al error, entendiendo que equivocarse es parte del proceso y no un indicador de incapacidad.
- Vincular el inglés con situaciones laborales concretas, en lugar de estudiarlo como una materia abstracta, para facilitar su uso cuando se necesita.
- Crear hábitos de uso constante, aunque sean breves, en lugar de estudiar de forma esporádica o intensiva sin continuidad.
Mientras el país sigue estudiando inglés año tras año, hoy más que nunca hay algo claro: entender el idioma ya no alcanza. La creadora de Craving English afirma que el verdadero avance para dominar un segundo idioma no se da por esfuerzos intensivos y puntuales, sino por una práctica sostenida en el tiempo. “De 15 a 30 min varias veces por semana, con una guía personalizada, funcionan mucho mejor que grandes esfuerzos aislados”, finalizó.