San José, 07 nov (elmundo.cr) – En México, la Navidad comienza mucho antes del 24 de diciembre. Las calles se llenan de luces, las familias preparan sus tradicionales posadas y las piñatas de siete picos se convierten en protagonistas de una celebración que combina siglos de historia, creencias religiosas y costumbres populares.
Pero la Navidad mexicana también guarda tradiciones sorprendentes, como una fiesta en la que los artesanos elaboran verdaderas obras de arte utilizando rábanos gigantes.
Desde las grandes ciudades hasta los pequeños pueblos, México vive diciembre con una intensidad particular, donde la música, los alimentos y las reuniones familiares ocupan un lugar fundamental.
Las posadas: nueve noches para recordar el camino a Belén
Una de las tradiciones navideñas más representativas de México son las posadas, celebradas del 16 al 24 de diciembre.
Estas reuniones recuerdan el recorrido de María y José en busca de alojamiento antes del nacimiento de Jesús.
Durante las celebraciones, los participantes se dividen en dos grupos: uno representa a los peregrinos que solicitan hospedaje y otro a quienes se encuentran dentro de la vivienda.
Ambos grupos entonan cantos tradicionales hasta que finalmente se abren las puertas y comienza la celebración.
Las posadas incluyen alimentos, bebidas, música y actividades para los niños.
Aunque tienen un origen religioso, con el tiempo también se han convertido en encuentros comunitarios y familiares.
La piñata de siete picos y su significado
Uno de los elementos más conocidos de las posadas mexicanas es la piñata tradicional de siete picos.
Originalmente elaborada con una olla de barro cubierta de papel de colores, representa una estrella que los participantes intentan romper con los ojos vendados.
Según la interpretación religiosa tradicional, los siete picos simbolizan los siete pecados capitales.
La venda representa la fe y el acto de romper la piñata simboliza el triunfo sobre las tentaciones.
Cuando finalmente se rompe, caen dulces, frutas y pequeños regalos que los niños recogen entre risas y celebraciones.
Actualmente también existen piñatas de cartón con numerosas formas y personajes, aunque la estrella de siete picos continúa siendo uno de los grandes símbolos de la Navidad mexicana.
Oaxaca y la increíble Noche de Rábanos
Una de las celebraciones navideñas más curiosas del mundo tiene lugar cada 23 de diciembre en Oaxaca.
Se trata de la Noche de Rábanos, una tradición en la que artesanos y participantes elaboran complejas esculturas utilizando rábanos de gran tamaño.
Las obras representan nacimientos, personajes populares, escenas religiosas, animales y acontecimientos de la vida cotidiana.
Los participantes trabajan cuidadosamente las raíces para crear figuras que posteriormente se exhiben en el centro histórico de la ciudad.
La tradición se formalizó como concurso en 1897, aunque sus antecedentes se relacionan con las antiguas prácticas comerciales de los agricultores y vendedores de la región.
Hoy constituye uno de los acontecimientos culturales más particulares de la temporada navideña mexicana.
Miles de visitantes acuden a contemplar las esculturas, que deben exhibirse durante un periodo limitado porque los rábanos pierden rápidamente su frescura.

Tamales, bacalao y romeritos: los sabores de la Navidad
La gastronomía es uno de los grandes protagonistas de las celebraciones mexicanas.
Durante la Nochebuena, muchas familias preparan tamales, bacalao a la vizcaína y romeritos, un platillo tradicional elaborado con una planta comestible, mole y otros ingredientes.
También destaca el pavo, conocido en México como guajolote, que puede prepararse de diferentes maneras.
Entre las bebidas navideñas sobresale el ponche caliente de frutas, elaborado habitualmente con tejocote, guayaba, manzana, caña de azúcar, canela y otras frutas.
Otra especialidad son los buñuelos, masas fritas que suelen acompañarse con azúcar o miel de piloncillo.
Cada región incorpora sus propias recetas, lo que convierte la Navidad mexicana en una celebración de extraordinaria diversidad gastronómica.
Los nacimientos y la Misa de Gallo
La representación del nacimiento de Jesús ocupa un lugar importante en numerosos hogares mexicanos.
Los nacimientos, también conocidos como pesebres, pueden incluir figuras de barro, madera y otros materiales artesanales.
En muchas familias, la figura del Niño Jesús se coloca durante la medianoche del 24 de diciembre.
También es tradicional asistir a la Misa de Gallo, una celebración religiosa que recuerda el nacimiento de Cristo.
En algunas comunidades se realizan pastorelas, representaciones teatrales que narran el camino de los pastores hacia Belén y sus encuentros con personajes que simbolizan el bien y el mal.
Estas expresiones mantienen vivas tradiciones religiosas y artísticas transmitidas durante siglos.
Una Navidad que continúa hasta enero
En México, las celebraciones no terminan el 25 de diciembre.
El 6 de enero se conmemora el Día de Reyes, una fecha especialmente esperada por los niños, quienes en numerosas familias reciben regalos.
La celebración incluye la tradicional Rosca de Reyes, un pan dulce decorado con frutas confitadas que contiene pequeñas figuras del Niño Jesús.
Quienes encuentran una de estas figuras suelen asumir el compromiso de ofrecer tamales durante la celebración del Día de la Candelaria, el 2 de febrero.
De esta manera, las festividades navideñas mexicanas se prolongan durante varias semanas.
Una Navidad llena de identidad y tradición
La Navidad mexicana refleja la riqueza cultural de un país donde las celebraciones religiosas se han mezclado con expresiones populares, gastronomía regional y costumbres comunitarias.
Las posadas, las piñatas, los nacimientos y la Noche de Rábanos demuestran que diciembre puede celebrarse de maneras extraordinariamente diferentes.
Pero detrás de todas estas tradiciones existe un elemento común: la importancia de reunirse con familiares, amigos y vecinos para compartir.
En México, la Navidad no se limita a una noche de regalos. Es una celebración que comienza con cantos y peregrinaciones, continúa entre piñatas y mesas familiares, y se prolonga hasta enero con la llegada de los Reyes Magos.
Una Navidad donde la fe, la creatividad y la alegría popular se encuentran para mantener vivas algunas de las tradiciones más coloridas de América Latina.
________________________
Esta publicación forma parte de «Navidades en El Mundo», una serie especial de EL MUNDO CR que recorrerá diferentes países para descubrir sus tradiciones, celebraciones, gastronomía e historias navideñas.