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¿Pollo frito para Navidad? La curiosa tradición japonesa que convirtió una comida rápida en celebración

» En Japón, donde la Navidad no es una festividad religiosa mayoritaria, millones de personas disfrutan de una celebración particular: compartir pollo frito, pasteles de fresas y espectaculares iluminaciones que transforman las ciudades durante diciembre.

San José, 06 nov (elmundo.cr) – Mientras en muchos países las familias se reúnen alrededor de un pavo asado, tamales o elaboradas cenas tradicionales, en Japón existe una costumbre navideña que sorprende a los visitantes extranjeros: comer pollo frito de Kentucky Fried Chicken (KFC).

Lo que comenzó como una campaña publicitaria en la década de 1970 terminó convirtiéndose en una de las tradiciones más particulares de la Navidad japonesa.

Cada diciembre, numerosas familias reservan con anticipación sus pedidos de pollo frito para compartirlos durante la Nochebuena, en una celebración que combina gastronomía, comercio y costumbres adoptadas de Occidente.

La historia demuestra cómo una estrategia comercial puede transformarse, con el paso de las generaciones, en una auténtica tradición cultural.

La campaña publicitaria que cambió la Navidad japonesa

La historia comenzó en 1974, cuando KFC lanzó en Japón una campaña denominada Kentucky for Christmas, conocida en japonés como Kurisumasu ni wa Kentakkii.

La iniciativa buscaba asociar el pollo frito con las celebraciones navideñas, en un país donde el consumo de pavo no formaba parte de las costumbres gastronómicas habituales.

La campaña resultó especialmente efectiva porque ofrecía una alternativa accesible para quienes deseaban celebrar una Navidad inspirada en las tradiciones occidentales.

Con el paso de los años, la costumbre se popularizó hasta convertirse en un fenómeno comercial y cultural.

Durante diciembre, KFC ofrece paquetes especiales que pueden incluir pollo frito, acompañamientos y postres.

La demanda es tan elevada que numerosos consumidores realizan sus pedidos con semanas de anticipación.

Para muchas familias japonesas, compartir este menú se ha convertido en una costumbre que se repite cada Navidad.

Una Navidad diferente a la occidental

Japón tiene una relación particular con las celebraciones navideñas.

Aunque existen comunidades cristianas, la mayoría de la población no practica el cristianismo y el 25 de diciembre no es un feriado nacional.

Por esta razón, la Navidad suele tener un carácter más comercial, romántico y recreativo que religioso.

Las parejas acostumbran organizar cenas especiales, intercambiar regalos y visitar lugares iluminados.

Los establecimientos comerciales decoran sus instalaciones y las principales ciudades organizan espectáculos de luces.

Para muchas personas, la Nochebuena es una ocasión romántica, mientras que el Año Nuevo constituye una celebración familiar de mayor importancia tradicional.

Esta diferencia permite comprender por qué Japón ha desarrollado costumbres navideñas tan particulares.

El pastel de fresas: otro protagonista de la Navidad japonesa

El pollo frito no es el único alimento asociado con la Navidad en Japón.

Uno de los postres más representativos es el Christmas cake, generalmente preparado con bizcocho esponjoso, crema batida y fresas frescas.

Su presentación suele incluir decoraciones navideñas, pequeñas figuras de Santa Claus y adornos de chocolate.

El pastel adquirió popularidad durante el siglo XX y terminó convirtiéndose en un símbolo de las celebraciones modernas.

Su combinación de crema blanca y fresas rojas también resulta visualmente apropiada para la temporada.

Actualmente, las pastelerías japonesas ofrecen numerosas versiones, desde preparaciones tradicionales hasta elaborados diseños de alta repostería.

Muchas familias compran estos pasteles para compartirlos durante la Nochebuena.

Tokio y sus espectaculares iluminaciones navideñas

Uno de los aspectos más impresionantes de la Navidad japonesa son las iluminaciones conocidas como winter illuminations.

Durante noviembre y diciembre, diferentes zonas de Tokio, Osaka, Kobe y otras ciudades se llenan de instalaciones luminosas.

Millones de pequeñas luces LED decoran árboles, avenidas, parques y centros comerciales.

En Tokio destacan las iluminaciones de Marunouchi, Roppongi y otros sectores comerciales, que atraen a numerosos visitantes.

Algunas instalaciones incorporan música, proyecciones y efectos visuales.

Aunque no todas estas actividades están relacionadas directamente con la Navidad, se han convertido en parte fundamental del ambiente festivo de invierno.

La tecnología y el diseño desempeñan un papel importante en estos espectáculos, que reflejan una manera contemporánea de celebrar la temporada.

Mercados navideños con influencia europea

Otra costumbre que ha ganado popularidad en Japón es la celebración de mercados navideños inspirados en los tradicionales mercados alemanes.

En ciudades como Tokio y Yokohama se instalan puestos decorados con luces y elementos europeos.

Los visitantes pueden encontrar salchichas, vino caliente, dulces, artesanías y adornos navideños.

Uno de los escenarios más conocidos es el mercado de Navidad de Yokohama, que suele celebrarse en la zona histórica de los almacenes de ladrillo rojo.

Estos mercados combinan elementos de las celebraciones europeas con la organización y estética características de Japón.

Su popularidad demuestra cómo las tradiciones navideñas pueden adaptarse a culturas muy diferentes.

Santa Claus también llega a Japón

La figura de Santa Claus, conocida como Santa-san, es ampliamente reconocida por los niños japoneses.

Durante diciembre aparece en establecimientos comerciales, decoraciones y actividades infantiles.

Las familias que celebran la Navidad pueden intercambiar regalos, organizar comidas especiales y decorar pequeños árboles.

Sin embargo, estas costumbres conviven con tradiciones japonesas más antiguas vinculadas con el Año Nuevo.

El Shōgatsu, celebración del inicio del año, constituye una de las festividades más importantes del calendario japonés.

Durante esos días, muchas familias se reúnen, visitan templos y santuarios y comparten alimentos tradicionales.

Una tradición que nació de la publicidad y conquistó generaciones

La Navidad japonesa demuestra que las celebraciones culturales no permanecen estáticas.

Lo que comenzó como una campaña comercial de una cadena estadounidense terminó incorporándose a las costumbres de numerosas familias japonesas.

El pollo frito, los pasteles de fresas, las iluminaciones y las cenas románticas forman parte de una Navidad que tiene poco en común con las celebraciones religiosas tradicionales de Europa o América Latina.

Sin embargo, comparte un elemento fundamental: la oportunidad de reunirse, compartir alimentos y crear recuerdos.

En Japón, la Navidad demuestra que una tradición puede nacer de la publicidad, transformarse con el tiempo y convertirse en una celebración que millones de personas esperan cada diciembre.

Y mientras en otras partes del mundo se preparan pavos, jamones o tamales, muchas familias japonesas celebran la Nochebuena con un menú que difícilmente imaginaríamos como símbolo navideño: una caja de pollo frito.

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Esta publicación forma parte de «Navidades en El Mundo», una serie especial de ELMUNDO CR que recorrerá diferentes países para descubrir sus tradiciones, celebraciones, gastronomía e historias navideñas.

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