
Claro, todos lo hacen con buenas intenciones. Los compañeros de trabajo se acercan, le tocan la barriga a la embarazada o le hacen miles de preguntas sobre el parto, llenos de curiosidad. Pero en algunos aspectos sería mejor mantener cierta reserva.
Aquí, tres reglas básicas de cómo comportarse con una compañera de trabajo embarazada:
– Sólo porque una persona esté embarazada no significa que las distancias corporales usualmente vigentes quedan obsoletas. No es educado tocarle la barriga a otro. Mejor no hacerlo.
– ¿Dónde será el parto? Si la embarazada no cuenta ciertas cosas, sus compañeros no deberían plantearle tantas preguntas. Además, si uno comparte un almuerzo con varias personas, se recomienda no hablar todo el tiempo del parto y del embarazo, ya que no resulta un tema interesante para todos.
– “El parto de nuestro hijo duró diez horas”. Uno no necesariamente quiere saber este tipo de cosas de un compañero de trabajo con el que no suele tener una relación personal. Más vale evitar demasiados detalles.