San José, 25 jul (elmundo.cr) – Jugar una mejenga con amigos, familiares o compañeros de trabajo es una de las actividades recreativas más populares en Costa Rica. Sin embargo, cuando esa actividad se practica de manera ocasional y sin la preparación física adecuada, puede convertirse en una causa frecuente de lesiones de rodilla.
“Cada vez en consulta observamos un comportamiento muy similar: muchas personas que normalmente no practican fútbol de manera regular se animan a jugar impulsadas por el entusiasmo de algún torneo. El problema es que el cuerpo no siempre está preparado para esa exigencia física, y la rodilla suele ser una de las articulaciones que más resiente ese cambio repentino de actividad”, explicó el Dr. Martínez Tello, especialista en ortopedia y traumatología del Hospital Internacional La Católica.
Entre las lesiones más frecuentes en jugadores recreativos se encuentran las lesiones meniscales, los esguinces y las lesiones de ligamentos, especialmente del ligamento cruzado anterior (LCA), provocadas por cambios bruscos de dirección, giros, frenazos o contactos durante el juego.
Cuando este tipo de lesiones requiere intervención quirúrgica, una de las opciones más utilizadas es la artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite diagnosticar y reparar el daño articular mediante pequeñas incisiones, favoreciendo una recuperación más rápida y una menor agresión para el paciente en comparación con la cirugía abierta tradicional.
El especialista recomienda que quienes decidan jugar fútbol de forma recreativa lo hagan de manera progresiva, realicen un calentamiento adecuado, utilicen calzado apropiado y eviten sobreestimar su condición física después de largos períodos de inactividad.
Asimismo, advierte que síntomas como inflamación persistente, sensación de inestabilidad en la rodilla, dificultad para apoyar la pierna o dolor que no mejora después de las primeras 48 horas son señales de alerta que requieren valoración médica para evitar lesiones de mayor complejidad.