San José, 06 ene (elmundo.cr) – Durante años, el infarto fue asociado casi exclusivamente con arterias coronarias obstruidas y factores de riesgo clásicos. Sin embargo, investigaciones recientes de Mayo Clinic están transformando esa mirada, especialmente en el caso de mujeres y personas jóvenes. En entrevista para ELMUNDO, la doctora Claire Raphael explica los avances médicos, las causas menos conocidas de los infartos, los síntomas que suelen pasar desapercibidos y los cambios necesarios para mejorar el diagnóstico temprano.
¿Qué avances médicos han permitido un diagnóstico más temprano de las enfermedades cardíacas, especialmente en las mujeres?
Una serie de avances en los últimos 20 años han permitido un diagnóstico más preciso de la enfermedad de las arterias coronarias. Entre ellos se incluyen la tomografía computarizada de las arterias coronarias, las pruebas de esfuerzo y la resonancia magnética cardíaca.
Las pruebas de esfuerzo, como el ecocardiograma de esfuerzo o las pruebas de esfuerzo nucleares, son particularmente útiles en las mujeres, ya que la prueba tradicional de esfuerzo en banda sin fin ha demostrado ser menos precisa en ellas en comparación con los hombres.
En pacientes con un infarto confirmado, la resonancia magnética cardíaca y las técnicas de imagen intracoronaria son herramientas sumamente útiles para el diagnóstico de infartos no tradicionales.
¿Por qué están ocurriendo infartos en personas jóvenes y en mujeres que no presentan arterias obstruidas?
Los infartos no siempre ocurren debido a obstrucciones en las arterias coronarias, especialmente en personas jóvenes y en mujeres. Investigaciones de Mayo Clinic han demostrado que muchos de estos casos se deben a mecanismos no tradicionales, como la disección espontánea de la arteria coronaria (SCAD), las embolias (coágulos en el corazón) y factores de estrés físico severo, como infecciones graves o anemia.
En estas situaciones, las anomalías pueden no ser fácilmente visibles en los estudios de imagen convencionales, lo que dificulta el diagnóstico y retrasa la atención adecuada.
Esto ayuda a explicar por qué mujeres jóvenes y personas que, por lo demás, parecen saludables pueden sufrir un infarto sin presentar los factores de riesgo clásicos ni arterias obstruidas. La evidencia de Mayo Clinic indica que, en mujeres menores de 65 años, más de la mitad de los infartos son causados por estos mecanismos alternativos, mientras que en los hombres la acumulación de colesterol en las arterias sigue siendo la causa predominante. Reconocer estas causas es fundamental para mejorar el diagnóstico y garantizar un tratamiento oportuno.
¿Cuáles son los síntomas más comunes en estos casos y por qué suelen pasarse por alto?
Los médicos suelen advertir sobre los signos y síntomas de un infarto, que pueden aparecer de forma repentina o desarrollarse gradualmente. Entre ellos están:
- Dolor u opresión en el pecho que no desaparece.
- Dolor que se irradia hacia el brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda.
- Falta de aire inexplicable.
- Sudoración fría, náuseas, mareos, sensación de aturdimiento o fatiga extrema.
Sin embargo, los infartos pueden presentarse con síntomas menos típicos. Las mujeres, los adultos mayores y las personas con diabetes suelen experimentar fatiga inusual, dificultad para respirar sin dolor en el pecho, náuseas o molestias abdominales.
En muchos casos, la molestia se confunde con indigestión, reflujo ácido o un problema musculoesquelético. Investigaciones de Mayo Clinic muestran que, particularmente en adultos jóvenes y mujeres menores de 65 años, los infartos pueden deberse a mecanismos no tradicionales, como embolias o estrés fisiológico significativo.
El mensaje para la población general es claro: no ignorar nunca estos síntomas.
¿Qué hábitos diarios ayudan a prevenir un evento cardíaco temprano?
Los factores del estilo de vida, como cuánto se mueve una persona, qué come y qué tan bien duerme, desempeñan el papel más importante en la salud del corazón.
Entre las principales recomendaciones están:
- Incorporar una alimentación nutritiva, priorizando frutas, verduras, legumbres y granos integrales.
- Mantenerse físicamente activo: al menos 150 minutos de actividad moderada por semana.
- Priorizar el sueño de calidad, acostándose y despertándose a la misma hora.
- Dejar de fumar y evitar o limitar el alcohol.
- Apoyarse en el equipo de salud, especialmente si existen antecedentes familiares de infartos o enfermedades cardíacas.
¿Qué cambios debería hacer el sistema de salud para reducir errores o diagnósticos tardíos, especialmente en mujeres?
Más que cambios a nivel gubernamental, es clave reforzar la evaluación clínica diaria. En el diagnóstico temprano del infarto, especialmente en mujeres, los profesionales deben considerar que los síntomas y las causas no siempre siguen el patrón clásico.
Esto implica una evaluación más completa, mayor atención a síntomas atípicos y el uso de herramientas diagnósticas avanzadas cuando esté indicado. También es fundamental reducir los sesgos inconscientes, evitando atribuir los síntomas a estrés o ansiedad sin una valoración adecuada.
Escuchar activamente al paciente y confiar en la historia clínica sigue siendo una de las herramientas más importantes para evitar diagnósticos tardíos y mejorar la detección temprana de eventos cardíacos, particularmente en mujeres.