San José, 30 abr (elmundo.cr) – Costa Rica fue sede de la hackathon “Rastrea la Red”, un evento organizado por la Fundación YOD, la Fundación Rahab, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y Texas Tech University Costa Rica, que reunió a 12 equipos y 51 jóvenes de tecnología, derecho, sociología y otras disciplinas, así como de distintas regiones del país, quienes trabajaron durante tres días para crear soluciones tecnológicas innovadoras orientadas a prevenir, identificar y combatir los delitos de trata de personas y tráfico ilícito de migrantes.
La iniciativa se desarrolló en un contexto regional marcado por riesgos crecientes para poblaciones vulnerables. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en Centroamérica y el Caribe cerca del 80% de las víctimas identificadas de trata de personas son mujeres, y 1 de cada 3 es menor de edad. Más del 70% de los casos tiene como finalidad la explotación sexual, y los tratantes utilizan cada vez más la tecnología para reclutar, controlar y explotar.
Paralelamente, según la Organización Internacional para las Migraciones, el tráfico ilícito de migrantes —incluido Costa Rica como país de tránsito y destino— expone a mujeres, niñas, niños y personas LGBTIQ+ a riesgos de violencia, extorsión, desaparición y explotación durante su desplazamiento.
En ese contexto, Paula Brenes, presidenta de la Fundación YOD, destacó la relevancia de visibilizar y actuar frente a estas problemáticas. “La tecnología no es neutral: puede ser utilizada para hacer daño, pero también para salvar vidas. Cuando conectamos talento con propósito, transformamos desafíos complejos en soluciones reales para proteger a las personas más vulnerables”.
Carlos Andrés Pérez, oficial de Prevención del Delito y Justicia Penal de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, señaló: “En el contexto actual, en el que la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes se ven cada vez más atravesados por nuevas manifestaciones de la criminalidad organizada y el uso indebido de las tecnologías, iniciativas como esta hackathon son fundamentales. Estos espacios de innovación permiten a los países y a sus autoridades identificar soluciones concretas y creativas que traducen las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus protocolos en acciones prácticas, al tiempo que fortalecen la colaboración entre autoridades, academia y sector privado para prevenir y combatir de manera más efectiva estos delitos”.
Categorías de participación
La actividad contó con dos categorías de participación:
• Senior (mixta): equipos conformados por profesionales y desarrolladores jóvenes con experiencia.
• Junior (estudiantil): equipos integrados exclusivamente por estudiantes universitarios.
Se destacó especialmente la participación de equipos conformados únicamente por mujeres jóvenes, quienes demostraron liderazgo, creatividad y excelencia técnica, reafirmando que las mujeres son protagonistas clave en el ecosistema tecnológico y en la construcción de soluciones para la seguridad digital.
Proyectos ganadores
En la categoría Senior (mixta), el primer lugar fue otorgado a la propuesta del equipo Lybertia, Guardian IA+, una aplicación capaz de rastrear en tiempo real amenazas y riesgos asociados a la trata de personas en entornos digitales, evaluar niveles de riesgo y generar recomendaciones de actuación para usuarios que identifiquen situaciones sospechosas.
En la categoría Junior (estudiantil), el equipo Code 4 All obtuvo el primer lugar con la aplicación AlertaRed, destinada a la geolocalización segura y generación de alertas entre padres, madres e hijos, preservando la privacidad de las personas menores de edad y promoviendo entornos digitales más seguros.
Las entidades aliadas otorgaron a los equipos ganadores y participantes reconocimientos tales como cursos especializados para continuar su formación técnica, equipos de cómputo, libros, journals y materiales de estudio, así como acceso a plataformas de capacitación en ciberseguridad, inteligencia artificial y desarrollo de software.
Formación especializada y mentoría técnica
Previo al desarrollo de los prototipos, los participantes recibieron 20 charlas especializadas sobre trata de personas, tráfico ilícito de migrantes, ciberseguridad, análisis de datos, criptomonedas, inteligencia artificial, investigación digital, género y derechos humanos.
Durante la hackathon, los equipos contaron con el acompañamiento de mentores expertos en movilidad humana, investigación criminal, análisis de patrones delictivos, desarrollo de software, arquitectura de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y protección de la información. Este acompañamiento permitió orientar las propuestas hacia soluciones viables, éticas y alineadas con necesidades institucionales reales.
Asimismo, el evento contó con un jurado de alto nivel, integrado por especialistas en ciberseguridad, marketing digital, análisis y uso estratégico de datos, tecnologías de la información, trata de personas, tráfico ilícito de migrantes, criminalidad organizada y antropología social, entre otros campos relevantes, quienes evaluaron la innovación, pertinencia, impacto y potencial de escalabilidad de cada propuesta.
Una alianza multisectorial para la protección de personas en riesgo
La hackathon contó con el apoyo de aliados como SPC Internacional, CISCO, PBS, Fortinet, Novacomp, la Agencia de Protección de Datos de los Habitantes, ItSecurityServices, GoLegal, Applica, TechSecureAI, Liberty, GTI, Buzz, Tacaco Studio y ConnectaB2B.
Dra. Ellen Rose, Executive Director de Texas Tech University Costa Rica, afirmó: “Ser sede de este hackathon reafirma nuestro compromiso con la innovación, la educación y el impacto social. Creemos en el poder de la tecnología como motor de cambio y en la importancia de articular esfuerzos entre academia, sector privado y organismos internacionales”.
Por parte de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el desarrollo de esta hackathon se efectuó en el marco del Proyecto STARSOM II, financiado por el Gobierno de Canadá, que busca reducir la amenaza del tráfico ilícito de migrantes y otros delitos conexos, entre ellos la trata de personas, mediante el fortalecimiento de capacidades institucionales, la cooperación internacional y el uso estratégico de herramientas tecnológicas.
Esta iniciativa refleja el mandato de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito de apoyar a los Estados en la lucha contra la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, promoviendo respuestas integrales que incorporen enfoques de derechos humanos, género y protección. Asimismo, evidencia el compromiso de la organización por integrar las nuevas tecnologías como pieza fundamental en la prevención, detección y persecución de estos delitos, impulsando soluciones innovadoras que fortalezcan la seguridad humana y protejan a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad.
Un llamado a la acción
“Rastrea la Red” demuestra que la unión entre talento joven, sector privado, academia, sociedad civil y cooperación internacional es esencial para construir herramientas que protejan a quienes están en mayor riesgo. El compromiso es continuar fortaleciendo estas iniciativas y seguir impulsando soluciones tecnológicas que contribuyan a un entorno digital más seguro para todas las personas.