Últimas noticias

Edicto

Experto alerta que enfermedades oculares pueden avanzar sin síntomas y recomienda controles visuales periódicos

San José, 11 oct (elmundo.cr) – Los problemas de salud visual no siempre presentan síntomas evidentes en sus primeras etapas. Por esa razón, los controles periódicos permiten detectar oportunamente alteraciones que podrían afectar la visión y la calidad de vida.

Así lo explicó Augusto Díaz Escobar, jefe de Relaciones Profesionales Optometristas de Ópticas Visión, en una entrevista con ELMUNDO, en la que abordó la frecuencia recomendada para los exámenes visuales, las principales señales de alerta y los riesgos de postergar las revisiones.

“La salud visual debe vigilarse a lo largo de toda la vida”, señaló el especialista al referirse a la importancia de realizar evaluaciones desde los primeros años, especialmente durante la infancia y la adolescencia.

De acuerdo con Díaz Escobar, los niños en edad preescolar y escolar deberían someterse a una evaluación visual al menos una vez al año. En adolescentes y adultos jóvenes, la frecuencia recomendada es de uno a dos años, según sus necesidades y antecedentes.

En las personas que utilizan anteojos o lentes de contacto, los controles generalmente deben realizarse de forma anual, de acuerdo con la indicación profesional. Para los mayores de 40 años, también se recomienda una revisión anual que permita evaluar tanto la graduación como la salud ocular y los riesgos asociados con la edad.

El especialista advirtió que “muchas alteraciones visuales pueden desarrollarse sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales”, por lo que considera importante no esperar a experimentar molestias para acudir a una evaluación.

Dolores de cabeza y visión borrosa entre las señales de alerta

Entrecerrar los ojos para enfocar, acercar o alejar demasiado los textos y experimentar dolores de cabeza frecuentes al final del día son algunas de las señales que pueden indicar la necesidad de un examen visual.

También deben tomarse en cuenta la fatiga visual después de leer o utilizar pantallas, la visión borrosa ocasional, la dificultad para conducir de noche y la sensación de ojos secos, irritados o llorosos.

En el ámbito educativo, las alteraciones visuales pueden manifestarse mediante bajo rendimiento escolar, dificultades de concentración durante la lectura o problemas de coordinación visual.

Díaz Escobar también mencionó la desviación ocular y la inclinación frecuente de la cabeza entre las señales que merecen atención, particularmente en niños.

Glaucoma, miopía y cataratas: los riesgos de postergar los controles

Retrasar las evaluaciones visuales puede ocasionar que algunas enfermedades se detecten cuando ya han provocado afectaciones importantes.

El especialista destacó el caso del glaucoma, que puede avanzar durante años sin síntomas evidentes y causar daños irreversibles en el nervio óptico.

“Cuando aparecen los síntomas, el daño al nervio óptico suele ser irreversible”, advirtió al explicar la importancia de detectar esta enfermedad oportunamente.

En cuanto a la miopía, indicó que su progresión durante la infancia y la adolescencia puede aumentar el riesgo de complicaciones oculares en la edad adulta.

El astigmatismo sin corregir, por su parte, puede provocar fatiga visual, dolores de cabeza y dificultades en las actividades académicas o laborales.

Las cataratas suelen desarrollarse gradualmente y pueden afectar la calidad visual, la movilidad y la independencia de las personas si no reciben tratamiento.

El especialista señaló que muchas enfermedades oculares tienen un mejor pronóstico cuando se diagnostican tempranamente, por lo que los controles periódicos forman parte de la prevención.

Regla 20-20-20 para reducir la fatiga visual

El uso prolongado de computadoras, teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos hace necesario adoptar hábitos que ayuden a reducir la fatiga visual.

Una de las recomendaciones de Díaz Escobar es aplicar la regla 20-20-20, que consiste en que cada 20 minutos se observe durante 20 segundos un objeto ubicado a unos seis metros de distancia.

También aconsejó mantener una distancia adecuada entre los ojos y las pantallas, parpadear con frecuencia para reducir la sequedad ocular y procurar una iluminación apropiada al leer o trabajar.

Entre las demás recomendaciones figuran incrementar el tiempo al aire libre, especialmente en niños y adolescentes; utilizar la corrección visual prescrita por un profesional; mantener una alimentación equilibrada; hidratarse adecuadamente y dormir suficientes horas.

Asimismo, recomendó evitar fumar y realizar controles visuales periódicos, incluso cuando no existan molestias.

“Hoy más que nunca, la prevención es fundamental”, enfatizó el especialista al referirse a la importancia de cuidar la visión ante el uso cotidiano de pantallas.

La recomendación es prestar atención a cualquier cambio visual y acudir a evaluaciones profesionales de manera periódica, sin esperar a que las molestias interfieran con las actividades diarias.

Últimas noticias

Te puede interesar...