El trabajo no lo es todo. Cómo lograr un buen equilibrio

11165895_1001179096573444_420313164_nPor Bettina Levecke (dpa)

¡Llegarán nuevos proyectos y pedidos! ¡Aún no he terminado y ya me está esperando la próxima tarea! Cuando de trabajo se trata, muchas veces es difícil evitar tener la sensación de que la vida se va en rutinas a menudo demasiado estresantes. En líneas generales resulta fundamental compensar la carga laboral con actividades recreativas o simplemente tomándose tiempo libre.

– Recomendación I: Si el trabajo está ganando mucho terreno en su vida, es bueno tomarse el tiempo para pensar cuáles están siendo sus prioridades. La especialista Anja Hume sugiere hacer un ejercicio muy sencillo: tomar un papel y dibujar un gran círculo. Dividirlo en ocho partes y asignarle a cada una un área vital: trabajo, familia, pareja, amigos, tiempo libre, desarrollo personal, espiritualidad, cuerpo, casa. “Dibuje cuál es su grado de satisfacción con cada una de esas áreas”, sugiere. “Ese círculo le enseñará de un modo muy gráfico si su vida concuerda o no con sus necesidades”.

– Recomendación II: Keep it simple! Si realiza actividades recreativas durante la semana, que sean lo menos complicadas posible, sobre todo si su trabajo es de tiempo completo. Si debe hacer un largo desvío para poder ir al gimnasio al salir de la oficina, motivarse puede ser más que complicado, por no hablar del tiempo que le llevará llegar hasta el sitio en el que hará esa segunda actividad. Lo ideal es combinar el ejercicio físico con otras actividades que de todos modos debemos hacer. Una buena posibilidad es regresar del trabajo en bicicleta.

– Recomendación III: Trabajar, atender a la familia, ocuparse de la casa, hacer las compras, encontrarse con amigos… La lista puede ser eterna, y lo que muchas veces falta es el tiempo para uno mismo. ¿Por qué no tener una cita fija semanal, un rato reservado para uno mismo? ¿Qué hacer en ese rato? Cualquier cosa que a uno le haga bien. Puede ser darse un baño largo, relajado, en agua tibia por las noches o ir al cine. Lo importante es reservarse ese momento y respetar lo que se iba a hacer, independientemente de los posibles imprevistos.

– Recomendación IV: Delegar. No cargar a nadie ni despertar la impresión de que uno no se las arregla solo… Las razones que llevan a asumir demasiadas responsabilidades son muchas, pero es importante aprender a delegar. Uno no tiene que ocuparse de todo personalmente. En aquellos casos que no requieren su absoluta atención, es útil y recomendable dejar las tareas en manos de otros.

– Recomendación V: En la lista de tareas cotidianas suele haber deberes urgentes y toda una serie de tareas pendientes que se convierten en un peso tremendo y diario para la conciencia. Es importante librarse de ese “tengo que”. Un modo de evitar esa carga cotidiana es tener una lista en el móvil, que uno pueda abrir en cualquier momento y apuntar los pendientes que le vengan en mente. En cuanto uno vea que tiene algo de tiempo en la semana, la puede abrir y elegir uno de los varios asuntos apuntados, según el tiempo del que disponga y el sitio en el que esté.

Últimas noticias

Te puede interesar...

[tipocambiocompra]
[tipocambioventa]

Últimas noticias

Edicto