San José, 06 abr (elmundo.cr) – El cerebro podría“aprender” inadvertidamente a presentar crisis epilépticas al tratarlas comorecuerdos importantes que deben almacenarse, según una nueva investigación de MayoClinic.
Laepilepsia afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo, y muchos pacientescontinúan presentando crisis a pesar del tratamiento farmacológico. Comprenderla relación entre crisis y sueño podría ayudar a explicar por qué la epilepsiapuede agravarse con el tiempo y por qué los problemas de memoria, estado deánimo y sueño son frecuentes en las personas con esta enfermedad.
Elestudio, publicado en el Journal ofNeuroscience, constató que, tras una crisis, elcerebro entra en un estado de sueño profundo que imita los procesos deconsolidación de la memoria, y que este efecto puede prolongarse hasta el sueñode la noche siguiente. En la práctica, este proceso “registra” la trayectoriade la crisis como si fuera un recuerdo normal, reforzando la enfermedad. Loshallazgos apuntan a nuevas oportunidades para evitar el empeoramiento de laepilepsia mediante la intervención sobre la actividad cerebral en las horasinmediatamente posteriores a una crisis y durante la noche siguiente — unperiodo crítico en el que pueden producirse cambios cerebrales perjudiciales.
“Elsueño es una de las herramientas más potentes del cerebro para el aprendizaje yla memoria”, explica Vaclav Kremen, Ph.D., neurocientífico e ingeniero en Mayo Clinic y autor principal del estudio. “Lo que estamos observando es que, tras unacrisis, el cerebro puede activar los mismos procesos biológicos que utilizapara consolidar recuerdos, pero en este caso reforzando las redes neuronalesque generan las crisis”.
Elestudio analizó registros cerebrales a largo plazo procedentes de dispositivosimplantados en 11 personas con epilepsia. A partir de estos registros, losinvestigadores compararon los patrones de sueño en las noches posteriores a lascrisis epilépticas con los de noches en las que no se habían producido crisisrecientes.
Losresultados mostraron que, tras una crisis, el cerebro entraba de maneraconsistente en un estado intensificado y prolongado de sueño profundo, conocidocomo sueño de movimientos oculares no rápidos (NREM). Durante este periodo, las ondascerebrales lentas se volvían más intensas y pronunciadas — característicasclave de la consolidación de la memoria — especialmente en las regionescerebrales específicas donde se originan las crisis.
Almismo tiempo, el sueño de movimientos oculares rápidos (REM), fundamental parael procesamiento emocional y la salud cognitiva, se redujo. De media, lospacientes durmieron más tiempo y pasaron más tiempo en sueño profundo tras lascrisis, pero presentaron menos sueño REM en comparación con las noches libresde crisis.
Losinvestigadores denominan a este proceso consolidación relacionada con lascrisis epilépticas, un fenómeno en el que las crisis parecen secuestrar losmecanismos normales de aprendizaje del cerebro. En lugar de favorecer larecuperación cerebral, este estado de sueño posterior a la crisis puedefortalecer circuitos neuronales anómalos, creando un círculo vicioso en el quecada crisis aumenta la probabilidad de futuras crisis.
“Enlugar de considerar las crisis como acontecimientos aislados, estainvestigación demuestra que pueden moldear activamente el cerebro de formas quefavorecen la progresión de la enfermedad”, señala el Dr. Kremen.
Deforma relevante, los hallazgos apuntan a una posible nueva ventana terapéutica— las horas y las noches posteriores a una crisis — en la que una intervencióndirigida podría interrumpir este proceso de aprendizaje perjudicial.
“Siconseguimos intervenir de manera segura durante esta ventana posterior a lacrisis epiléptica, podríamos debilitar las redes generadoras de crisis en lugarde reforzarlas”, afirma Gregory Worrell,M.D., Ph.D., neurólogo de Mayo Clinic y autorsénior del estudio.
Estosresultados respaldan la iniciativaBioelectronics Neuromodulation Innovation to Cure (BIONIC) de Mayo Clinic, cuyo objetivo es desarrollar terapias personalizadas deneuromodulación para prevenir, tratar y potencialmente revertir enfermedadesneurológicas. Al combinar la monitorización cerebral a largo plazo, analíticasavanzadas y la comprensión de cómo el cerebro se adapta tras las crisis, elestudio pone de relieve el potencial de los enfoques bioelectrónicos parapromover una función cerebral más saludable.
Las investigaciones futuras se centrarán en trasladar estos descubrimientos aterapias habilitadas por BIONIC, incluidos sistemas adaptativos de estimulacióncerebral en circuito cerrado diseñados para responder en tiempo real a lascrisis y a los estados de sueño. Los investigadores de Mayo Clinic ya hancomenzado a diseñar enfoques de próxima generación destinados a romper esteciclo y restaurar la actividad cerebral normal.