¿Cuánto alcohol puede haber en las fiestas de 15 años?

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Muchos jóvenes prueban por primera vez el alcohol durante su confirmación o fiesta de 15. Para que las cosas no se salgan de cauce, es bueno que los padres recuerden a los hijos que se trata de excepciones. Crédito: Jens Büttner / dpa / dpa-tmn

Por Bettina Levecke (dpa)

Un buen traje, un vestido fabuloso, una gran fiesta con muchos invitados y un montón de regalos: muchos adolescentes festejan sus 15 años a lo grande. En las fiestas familiares se brinda con alcohol y en algunas ocasiones son los mismos invitados los que eligen regalarle alguna bebida alcohólica al joven.

Sin embargo, no es siempre una buena idea. Muchos adolescentes terminan pasados, devolviendo en su propia fiesta y a veces tan intoxicados que deben ser internados en el hospital.

Para muchos, el festejo de los 15 años es el punto de partida para empezar a tomar alcohol. Esta tradición tiene que ver con la idea de que esas fiestas funcionan como un ritual de paso del mundo infantil al de los adultos.

Hoy en día las cosas son distintas. En la mayoría de los países hay legislaciones que prohíben estrictamente la venta de alcohol a menores de 18 años. Sin embargo, cuando salen, se reúnen con sus amigos o están fuera de la vigilancia de sus padres, la mayoría de los adolescentes consume bebidas alcohólicas.

¿Y qué pasa con las fiestas? Una vez que se sirvió la comida, los invitados esperan el brindis del anfitrión. ¿Qué servirle al homenajeado? ¿Champaña o limonada? Algunos especialistas afirman que, en una ocasión festiva, y de forma excepcional, los padres pueden permitirles a sus hijos brindar con una pequeña cantidad de champaña.

Sin embargo, no es algo en absoluto obligatorio. No todos los jóvenes están desesperados por probar por primera vez alcohol. Si el homenajeado prefiere tomarse una limonada o una gaseosa, los padres no tienen por qué insistir en que se sirva champaña. Tampoco deberían hacerlo los invitados.

Si sabe que es probable que los amigos de sus hijos propongan juegos relacionados con bebidas alcohólicas, lo mejor es que directamente no haya alcohol en la fiesta, que es más fácil de manejar que prohibirle a su hijo la participación en uno de estos juegos.

Algunos especialistas tienen una mirada más radical. Klaus Hurrelmann, especialista en Educación de la Hertie School of Governance en Berlín, una institución especializada en políticas públicas que dicta sus clases en inglés, tiene un consejo poco convencional.

“Si cree que su hijo está muy intrigado con el alcohol, haga que lo pruebe en casa”. ¿Cómo se siente el cuerpo después de una cerveza? ¿Cómo después de dos? “La idea, obviamente, no es que su hijo se emborrache, sino que se dé cuenta de que el alcohol altera la percepción y las sensaciones en el cuerpo”. Esta experiencia es importante para evitar una borrachera que podría terminar siendo peligrosa.

Otros especialistas aconsejan organizar las fiestas junto con sus hijos hablando también de qué bebidas habrá. Una buena alternativa que además puede resultar fácil de negociar es ofrecer cócteles ricos sin alcohol y no sólo gaseosas y zumos.

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