San José, 12 jun (elmundo.cr) – La neuropsicóloga Jessica Arévalo publica un libro que busca explicar, desde la neurociencia y con ejemplos cotidianos, por qué cada vez más personas sienten agotamiento mental, dificultades para concentrarse y una desconexión con su propia rutina.
En medio de jornadas saturadas de estímulos, notificaciones constantes y una sensación permanente de urgencia, muchas personas continúan cumpliendo con sus responsabilidades diarias, pero con la sensación de estar funcionando más por inercia que por bienestar.
Ese es el punto de partida de Instrucciones para entender tu cerebro y dejar de vivir en piloto automático, el nuevo libro de la neuropsicóloga Jessica Arévalo, una obra que aterriza conceptos de neurociencia a situaciones concretas de la vida cotidiana.
La autora plantea que gran parte del cansancio emocional y mental que hoy experimentan las personas no responde únicamente a falta de disciplina o motivación, sino también al estado de sobrecarga en que opera el cerebro moderno.
“Hoy muchas personas están funcionando, pero no necesariamente viviendo bien. Cumplen, responden, producen y siguen adelante, pero lo hacen con muy poco margen para parar, pensar y decidir con claridad”, explica Arévalo.
El libro aborda fenómenos cada vez más frecuentes como el agotamiento constante, el estrés sostenido, las dificultades para mantener la atención y el impacto que tiene el mal descanso sobre el estado de ánimo y las relaciones personales.
También explora cómo estas dinámicas afectan espacios íntimos de la vida cotidiana, incluyendo la convivencia en pareja, las tensiones familiares y la dificultad para comunicarse cuando el cansancio mental se acumula.
Desde la neurociencia, este fenómeno suele describirse como vivir en “piloto automático”, un estado donde el cerebro recurre a hábitos y respuestas repetidas para ahorrar energía frente al exceso de estímulos.
“Vivir en piloto automático es funcionar desde rutas ya aprendidas, hábitos y respuestas repetidas. El cerebro lo hace porque ahorrar energía es una de sus tendencias naturales. El problema es que, en la vida moderna, ese modo automático se combina con fatiga mental, exceso de estímulos y estrés sostenido”, señala la especialista.
Uno de los puntos centrales de la obra es explicar cómo acciones aparentemente normales, como revisar constantemente el celular, dormir poco o responder de inmediato a múltiples demandas, terminan alterando procesos esenciales del cerebro, como la regulación emocional, la memoria y la capacidad de tomar decisiones con claridad.
A diferencia de otros libros ligados al desarrollo personal, la propuesta no se centra únicamente en “pensar positivo” o cambiar hábitos de forma superficial, sino en comprender qué ocurre biológicamente cuando una persona vive bajo presión constante.
“El error más común es explicarse todo desde la culpa o el carácter. Muchas personas piensan que simplemente les falta disciplina, cuando en realidad también están influidas por el estrés acumulado, el sueño insuficiente y un sistema nervioso que lleva demasiado tiempo en alerta”, afirma Arévalo.
El texto fue concebido como una guía accesible para lectores no especializados y utiliza ejemplos simples y reconocibles para explicar cómo el cerebro influye en emociones, vínculos, hábitos y decisiones diarias.
Entre las ideas que propone aparece una práctica cada vez menos frecuente en la vida moderna: recuperar las pausas conscientes antes de reaccionar, responder o tomar decisiones impulsivas.
“El primer cambio es recuperar una pausa real antes de reaccionar: antes de contestar, decidir, discutir o seguir desplazándose por la pantalla. Esa pausa le devuelve margen a la corteza prefrontal, que es la región del cerebro más implicada en frenar impulsos y ordenar decisiones”, concluye la autora.