San José, 03 nov (elmundo.cr) – La carne bovina mantiene una presencia importante dentro de la alimentación de los costarricenses. De acuerdo con datos de la Corporación Ganadera, CORFOGA, el consumo per cápita llegó a 10,03 kilogramos acumulados a septiembre de 2025, frente a los 9,38 kilogramos registrados durante el mismo periodo del año anterior.
El consumo de una proteína de origen animal también plantea una responsabilidad compartida alrededor de su inocuidad. Para que la carne llegue a la mesa en condiciones adecuadas, intervienen diferentes actores y controles a lo largo de la cadena, desde la producción primaria y la salud del ganado hasta el procesamiento, transporte, comercialización y preparación final.
En este proceso, la sanidad animal constituye uno de los primeros componentes de prevención. El manejo sanitario integral, la bioseguridad, el bienestar animal, el seguimiento veterinario y las buenas prácticas de producción contribuyen a fortalecer una cadena orientada a producir alimentos de forma responsable.
“Cuando hablamos de inocuidad no podemos pensar únicamente en el momento en que la carne llega al consumidor. El proceso comienza desde la finca, con animales que reciben un manejo sanitario responsable y condiciones que favorecen su bienestar. Esto implica brindarles una alimentación adecuada, atención veterinaria preventiva y prácticas de manejo que reduzcan el estrés y promuevan un trato respetuoso. La salud y el bienestar animal son pilares fundamentales de una producción ganadera responsable y forman parte de un sistema que busca ofrecer alimentos producidos bajo condiciones adecuadas de cuidado, higiene y control”, afirmó Percy Jackson, gerente de Ventas de la Unidad de Ganadería de MSD Animal Health en América Central, Caribe y Ecuador (CENCA EC).
Garantizar la inocuidad requiere mantener una visión integral. Algunos de los aspectos que forman parte de esa cadena son:
- Salud y bienestar animal: la prevención de enfermedades, el acompañamiento veterinario y las prácticas adecuadas de manejo constituyen la base del proceso productivo.
- Higiene durante el procesamiento: las buenas prácticas en las etapas de sacrificio, manipulación y procesamiento ayudan a disminuir riesgos de contaminación.
- Trazabilidad: contar con información sobre el origen y recorrido de los animales y productos fortalece la capacidad de seguimiento dentro de la cadena.
- Cadena de frío: conservar la carne bajo condiciones adecuadas de refrigeración o congelación es fundamental durante el transporte, comercialización y almacenamiento.
- Manipulación responsable: la inocuidad también depende de las prácticas empleadas una vez que el producto llega a establecimientos comerciales, restaurantes y hogares.
El consumidor, por tanto, también forma parte de esta cadena. La Organización Mundial de la Salud recomienda mantener la limpieza durante la preparación de alimentos, separar los productos crudos de los cocinados, cocinar completamente, conservar los alimentos a temperaturas seguras y utilizar agua y materias primas adecuadas. Estas prácticas contribuyen a reducir los riesgos relacionados con enfermedades transmitidas por alimentos.
Además de su importancia en la seguridad alimentaria, la carne bovina aporta proteínas de alto valor biológico y nutrientes esenciales como hierro, zinc y vitaminas del complejo B, que contribuyen al adecuado funcionamiento del organismo. Para aprovechar sus beneficios nutricionales, es importante incorporarla como parte de una alimentación equilibrada y seguir buenas prácticas al momento de comprarla, conservarla y prepararla. Entre estas se encuentran verificar su frescura, mantener una refrigeración adecuada y respetar la cadena de frío para reducir los riesgos asociados a una manipulación incorrecta.
“La inocuidad es una responsabilidad que se comparte a lo largo de toda la cadena. Productores, médicos veterinarios, industria, comercios y consumidores tienen un papel que desempeñar. Cuando cada etapa incorpora buenas prácticas, prevención y un manejo responsable, se fortalece la confianza en los alimentos que finalmente llegan a nuestras mesas”, agregó Jackson.
Entender de dónde provienen los alimentos y cómo deben manejarse permite tomar decisiones de consumo más informadas. Desde la salud del ganado hasta la forma en que la carne se almacena y prepara en el hogar, cada etapa suma en la construcción de una cadena alimentaria responsable, en la que la prevención y las buenas prácticas son esenciales para proteger la calidad e inocuidad de los alimentos.