San José, 22 nov (elmundo.cr) – “Yo estoy vivo gracias a que me hice el tacto rectal”, dice sin reservas José Solano, de 73 años, sobreviviente del cáncer de próstata. Y agrega: “uno, por machismo, no se hace los exámenes que debe hacerse… y eso mata. Si no me hubiera hecho el examen, probablemente no estaría aquí”.
La historia de don José no es aislada. Cada año, más de 1.700 hombres en Costa Rica son diagnosticados con cáncer de próstata[2].
En 2023, la enfermedad cobró la vida de 485 hombres, un aumento respecto al año anterior, según datos del Ministerio de Salud y el INEC.
Pese a contar desde 2014 con una norma nacional que establece la realización anual del antígeno prostático específico (PSA) y el tacto rectal desde los 40 años, la mayoría de los casos se detecta en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de curación disminuyen.
Detectar temprano: la diferencia entre vivir o llegar tarde
El cáncer de próstata es asintomático en sus fases iniciales, por lo que solo puede detectarse con exámenes de control. Cuando se identifica a tiempo, la tasa de supervivencia puede superar el 90%.
En cambio, cuando se diagnostica en etapas avanzadas, las opciones de tratamiento curativo disminuyen drásticamente y la calidad de vida se ve afectada.
En Costa Rica, el 66% de las muertes por esta enfermedad en 2022 se produjo en hombres mayores de 75 años, evidencia clara del diagnóstico tardío.
“La detección temprana es la herramienta más poderosa que tenemos. Un examen a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El mejor pronóstico se logra con el diagnóstico oportuno” explica la Dra. Liliana Torres, médico internista líder de oncología y vocero de Bayer.
Para la detección temprana hay dos pruebas que salvan vidas: el PSA (antígeno prostático) y el tacto rectal son las herramientas complementarias e indispensables para la detección temprana:
- El PSA es un análisis de sangre que mide la concentración de una proteína producida por la glándula prostática.
- El tacto rectal permite al médico identificar alteraciones que pueden no reflejarse en el PSA.
Realizadas juntas, aumentan significativamente la posibilidad de detectar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas.
“Cuando los hombres se hacen los chequeos a tiempo, la diferencia es enorme: el cáncer de próstata suele detectarse en etapas tempranas y la supervivencia supera el 90%. En cambio, quienes llegan tarde enfrentan procesos más duros y con mayor sufrimiento. Hacerse el antígeno prostático o el tacto rectal es un acto de valentía. Es decidir hoy por más años de vida, por calidad y por quienes uno ama”, dijo Lilliam Vásquez de Fundacáncer.
La experiencia que da perspectiva
Don José recuerda el día que recibió su diagnóstico: “sentí miedo, sí, pero también alivio. Saberlo a tiempo me permitió actuar. El tratamiento fue duro, pero estoy aquí, acompañando a otros hombres para que no esperen tanto como yo esperé”.
Este testimonio encarna lo que las cifras ya advierten: detectar a tiempo salva vidas y reduce los tratamientos invasivos. Según la Organización Mundial de la Salud, cuando el cáncer se encuentra localizado en la glándula prostática, la tasa de supervivencia a diez años puede superar el 90%.
Los principales factores de riesgo son para el cáncer de próstata son:
- Edad: el riesgo aumenta significativamente después de los 50 años.
- Antecedentes familiares: tener un padre o hermano con cáncer de próstata duplica el riesgo.
- Etnia: los hombres afrodescendientes presentan mayor incidencia y mortalidad.
- Estilo de vida: dieta alta en grasas saturadasy sedentarismo aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
El costo de no prevenir es alto. En etapas avanzadas, el cáncer puede diseminarse a huesos y otros órganos, generando dolor, discapacidad y pérdida de esperanza de vida.
Un problema de salud… y de cultura
El cáncer de próstata no solo es una enfermedad médica; también es un reflejo de las barreras culturales.
Además del componente médico, la conversación sobre el cáncer de próstata también debe abordar las barreras culturales que impiden a muchos hombres cuidar de su salud. En este sentido, la Dra. Torres destaca la importancia de derribar los prejuicios asociados a la masculinidad tradicional, que aún llevan a muchos hombres a evitar las consultas médicas o a no hablar abiertamente sobre su cuerpo. “El acompañamiento emocional de la familia, la promoción de chequeos regulares y una conversación abierta sobre la salud son factores que pueden salvar vidas”, enfatiza.
Un llamado a cuidarse y romper el silencio
En el marco de Movember, Bayer impulsa junto con Unidos contra el Cáncer, Fundacáncer y la Asociación Metamorfosis la prevención, educación y tamizaje para promover la conversación sobre salud masculina, en general, y sobre el cáncer de próstata en particular.
Deyanira Zúñiga, de la ONG Metaformosis afirma que “cuando un hombre deja de cargar su diagnóstico en silencio y se permite hablar sin tabúes, algo profundo cambia: entiende que no está solo, que puede pedir ayuda y que cuidarse no lo hace menos fuerte, sino más consciente. La detección temprana no debería verse como una obligación médica, sino como un acto de amor propio y de responsabilidad con quienes uno ama. Elegir hacerse el examen, es decir: ‘mi bienestar importa más que mi miedo’.”
Para don José “el diagnóstico a tiempo me salvó la vida”. “Ahora mi misión es convencer a otros hombres de que se revisen cada año. El miedo no salva a nadie. El examen sí”