¡A comer más algas! Bioeconomía y producción sustentable

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Por Elmar Stephan (dpa)

El futuro de la nutrición podría estar muy bien respaldado por las algas, que según el Instituto Alemán de Tecnología de los Alimentos son muy proteicas, contienen mucha vitamina B y tienen un efecto antibacteriano y antiviral, dependiendo del tipo de alga.

Además, tienen otra cualidad: no sólo no emiten dióxido de carbono en el proceso de crecimiento, sino que lo capturan, de manera que no tienen un impacto negativo en el medio ambiente.

Un instituto de investigación alemán convocó recientemente el primer congreso de bioeconomía celebrado en el país para reflexionar sobre las aplicaciones de esta rama en la alimentación. En concreto, la pregunta que convocaba a los expertos era: ¿Cómo se puede producir alimentos del modo más sustenable y ecológico posible?

Allí el investigador Bastian Dörrbecker presentó cuatro tipos de alimentos para mostrar qué posibilidades existen. Junto a su equipo, hizo un pan de harina de trigo y microalgas. Para la noche de fútbol su propuesta fue picar snacks de maíz, harina de trigo y polvo de algas. Y si alguien hubiese querido algo dulce, habría podido pedir un arroz con leche con añadido de algas o chocolate con… algas.

“Queríamos demostrar que las algas pueden ser incorporadas a la producción de alimentos”, comenta Dörrbecker.

Los productos son verdes. Para algunos tienen un sabor “interesante”, y no en un sentido negativo. Es que las algas tienen un sabor que se siente, pero que a pesar de no ser habitual no resulta desagradable.

En Alemania la bioeconomía es un tema importante ya desde hace una década, es decir, desde que la pregunta de cómo aprovechar las materias primas naturales de un modo sostenible se ha vuelto ineludible.

Hay quienes se preguntan, por ejemplo, si los plásticos producidos a partir de petróleo se podrían reemplazar por productos como el caucho. Suena bien, pero muchos ecologistas se muestran bastante críticos cuando se abre este debate, fundamentalmente porque dicen que es un peligro que las materias primas agrícolas como los cereales, las carnes o las algas pasen a ser vistas como base para fabricar otras cosas sin tener en cuenta el proceso de producción.

Pero más allá de los debates que se plantean desde una macroperspectiva, lo cierto es que es bueno preguntarse cómo se puede sostener una buena alimentación para todos cuando escasean determinados productos, como las proteínas animales.

En ese caso, se pueden comer algas o insectos, que además sirven tanto de alimento para los seres humanos como para los animales, que de ese modo requerirán de menos tierras para producir alimentos vegetales con los que nutrirlos.

La cadena de producción de valor en el sector de los alimentos es altamente compleja, pero muchos especialistas creen que en un futuro no tan lejano debería exigirse una nueva indicación para la venta y la producción: una etiqueta que, similar a la que llevan los coches o los electrodomésticos, indique cuán ecológico es el producto y cuán eficiente su producción.

El Instituto Alemán de Tecnología de los Alimentos (DIL) ya desarrolló una aplicación que calcula cuál fue el consumo de recursos de determinado producto alimenticio. Por ahora es una app únicamente para expertos… Pero para quienes estén interesados en el tema: la organización WWF ofrece una herramienta con la que uno puede calcular su huella ecológica. Vale la pena consultarla.

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