Ya no es suficiente: 200 años del Poder Legislativo, pero está claro que todavía se puede mejorar mucho más

A estas alturas del siglo XXI no podemos afirmar que los tres Poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial estén funcionando bien, porque a diario nos enteramos que hay problemas por todas partes. Problemas heredados, remiendos a los problemas viejos, problemas nuevos por no haber resuelto los problemas viejos, regla fiscal y ley del empleo público para unas instituciones pero no para otras, privilegios salariales por todas partes del sector público, miles de millones de colones perdidos desde adentro de un banco nacional, deficientes controles en las licitaciones públicas, inseguridad ciudadana, etc, etc, etc. 200 años de Poder Legislativo, pero está claro que se puede mejorar mucho más, en beneficio de todos los costarricenses. En la Asamblea Legislativa, los diputados tienen mucho que hacer, mucho que arreglar, mucho que corregir. Empezando por recordar que según el TSE, los diputados electos, representan a las diferentes comunidades del país, excepto los mal llamados diputados nacionales, que aparentemente son otra clase de diputados. Lo importante es que tengamos por fin, trabajo legislativo, judicial y ejecutivo productivos, en beneficio de nuestro país y en beneficio de todos los costarricenses. Desde el exterior, instituciones como el FMI, la OCDE, la CEPAL y otras muchas instituciones, periódicamente le indican a nuestro país todas las cosas en que se puede mejorar. Hay análisis, estadísticas y comparaciones con nuestra historia y con otros países, en la mayoría de actividades económicas y sociales existentes.Y desde el interior, desde nuestra realidad diaria, no se ha resuelto todavía el caso cochinilla, el caso diamante, la trocha, el cementazo, eliminar las pensiones de lujo, las repúblicas independientes, los abusos y privilegios salariales de las convenciones colectivas, evaluar, disminuir y corregir el FEES, las listas de espera sin fin de la CCSS y de expedientes sin resolver en el Poder Judicial, hospitales y carreteras en lento proceso, etc, etc, etc.

Sin embargo, pasan los años y no ha habido forma de controlar y enderezar el rumbo de nuestra clase política, básicamente porque la Defensoría, el TSE y la Sala IV ayudan demasiado poquito a Costa Rica. Está fácil. Sólo hay que desarrollar los temas prioritarios de reactivación económica, que todavía estamos esperando provengan del nuevo gobierno. Para eso es un nuevo gobierno. Pero es que el nuevo gobierno de turno no es solo el nuevo presidente. Todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa, son también parte del nuevo gobierno de turno. Con 500 litros de combustible gratis que según la ley son para sus viajes a las comunidades que representan, pero no existe ningún control sobre tales viajes. Algunos diputados no tienen ni vehículo y otros pocos han renunciado a ese beneficio dizque para dar un buen ejemplo patriótico. Ya últimos días de este nuevo gobierno de turno y hasta ahora, solo hemos tenido períodos muy poco productivos de sesiones legislativas ordinarias, complementados con más deficientes períodos de sesiones extraordinarias, con unos cuantos decretos difíciles de entender provenientes del poder ejecutivo y, reelecciones inconvenientes e innecesarias de hasta 8 años en el poder judicial, cuando hay otros miles de costarricenses que también podrían hacer más y mejores cosas y en períodos de 4 años y sin innecesarias e inconvenientes reelecciones. Es obvio que necesitamos a los 3 poderes de la República más ubicados con la realidad nacional y en beneficio de todos los costarricenses. Está claro que la imperfección de nuestras leyes obviamente procede de la obvia imperfección de los legisladores que humildemente elegimos cada 4 años. No puede pretenderse que leyes perfectas sean el resultado de esos nuestros legisladores de turno. Diputados nuevos unos y repitentes otros, pero primeramente elegidos internamente en cada partido político por unas cuantas decenas de sus familiares y partidarios, antes de que todos los demás costarricenses podamos votar por alguno o por ninguno de ellos. El Tribunal Supremo de Elecciones debería exigir más y mejores requisitos a los partidos para seleccionar mejor a sus candidatos a presidentes y a sus candidatos a diputados. Al final del día, son diputados escogidos por los partidos pero terminan siendo padres de la Patria. Casi nada.

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