
Los costarricenses escuchamos en los “debates” las posiciones de los candidatos y las candidatas a la Presidencia de la República, así como sus respuestas a las preguntas formuladas por representantes de diversos sectores, según metodología utilizada en cada comparecencia pública. En mi opinión, considero que la mano estuvo cargada casi, exclusivamente, al tema económico y, colateralmente, a la corrupción, reforma del Estado y educación, a propósito del “apagón educativo”. Como ciudadano votante me hubiese gustado escuchar la posición concreta, precisa y clara de los candidatos y las candidatas sobre la suerte de nuestro Estado Social de Derecho, muy venido a menos, por estar en la mira telescópica de los liberales y neoliberales, con sus concepciones economicistas del “goteo” que, generalmente, no llega a atender y menos resolver los agobiantes problemas sociales de nuestra sociedad.
Pasada la primera parte de las elecciones nacionales y habiéndose entrado en el balotaje con los dos candidatos más votados, estimo de la mayor importancia, democrática y social, que ambos se pronuncien respecto al futuro de nuestro Estado Social de Derecho, el que tanto ha beneficiado a los costarricenses de más bajos recursos, a personas y familias vulnerables, y ha contribuido a construir el bien común en la comunidad costarricense.
A una amplia mayoría de costarricense le falta que ambos candidatos, antes del tres de abril, se pronuncien sobre el futuro de nuestro Estado Social de Derecho y, con ello, a la protección del bien común, del que nuestro pueblo se ha beneficiado por décadas, al tener esta concepción de Estado su origen en el gobierno del Doctor Rafael Ángel Calderón Guardia (1940-1944), estadista creador e impulsor de esta concepción solidaria y humanista de Estado, que ha traído paz y bienestar social, tranquilidad, desarrollo y el surgimiento de una gran clase media, hoy en riesgo de extinción.
En nuestra querida Costa Rica se percibe, con profunda preocupación, el peligroso ensanchamiento de la grotesca brecha socioeconómica entre ricos y pobres: la presencia de indigentes buscando comida en las bolsas de basura o pidiendo comida en nuestra casas, niños con hambre, familias sin techo digno – junto a la reducción del presupuesto del Banvhi -, menos dinero para las pensiones del Régimen No Contributivo – logro del Lic. Calderón Fournier, siendo diputado (1974-1978)- y una anunciada e injusta disminución del monto de éstas, menos recursos financieros para el Bono Familiar Gratuito de Vivienda – gobierno del Lic. Calderón Fournier, (1990-1994) -, menos presupuesto para las asociaciones de desarrollo comunal – gobierno de José Joaquín Trejos, para becas, transporte de estudiantes de zonas rurales, comedores escolares y para otros programas sociales solidarios con los que menos tienen. ¡Qué suerte correrán estos solidarios programas sociales que benefician a tantas personas y familias excluidas, que podrían caer en el olvido?
¡Ojalá que la próxima persona que nos gobierne y su equipo inmediato tengan en cuenta lo expresado por la CEPAL sobre el gobierno del Lic. Calderón Fournier!
“.. sí es posible crecer y mejorar la distribución del ingreso de manera simultánea. Algunos países como Costa Rica, así lo ha demostrado.”
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