
A escasos días del proceso electoral para escoger al próximo presidente de la República a propósito de la frase: “un voto informado es un voto inteligente”, cuando observamos el sitio web y la misma propaganda televisiva y escrita del Tribunal Supremo de Elecciones, caemos en cuenta que la única entidad responsable de que los ciudadanos no conozcan de los candidatos y sus propuestas así como a los aspirantes a los cargos de diputado es precisamente la desinformación total por parte del Tribunal Supremo de Elecciones; basta con revisar su sitio Web (http://www.tse.go.cr/dondevotarp/candidaturas-todas.aspx) para observar de que si bien se ofrece los listados de aspirantes por cada provincia y por partido (únicamente indicando nombre y número de cédula sin vincular una fotografía si quiera), en muchos de los casos se consigna la leyenda “Este/a candidato/a no proporcionó ninguna información”, y en los muy escasos casos en que algún partido brinda alguna información la misma resulta sumamente escueta, las preguntas son tan cajoneras, escogidas sin ningún tipo de metología ni estructura que le permita al lector poder determinar las efectivas motivaciones del aspirante, su experiencia y formación profesional, los proyectos o propuestas a las que se compromete impulsar; puesto que lo usual es observar una respuesta como “partido no brindó información” o “no aplica” en temas tan trascedentales como ambiente y energía, infraestructura y transportes, reforma del estado, derechos humanos, probreza entre otros aspectos. Asimismo, analizando el desactualizado corte de informacion estadística en materia de recursos humanos (al II semestre del 2016 según el sitio web http://www.tse.go.cr/concursos.htm/ estadísticas del personal, se muestra lo siguiente:

Es decir que durante el segundo semestre del año 2016 un numero sumamente importante de la planilla laboral del TSE reportó incapacidades para un total de días de incapacidad de once mil quinientos veintinueve (más de sextuplicar su propia planilla laboral al punto de un promedio de incapacidad de 14,26 días de incapacidad por persona funcionaria, población laboral muy enferma), del total de funcionarios evaluados, poco más de la mitad lograron una calificación de excelente, el resto fueron calificados con un muy bueno, satisfactorio, bueno y solo un insuficiente, también si observamos el mismo organigrama de estructura jerárquica del TSE, vemos que cuenta con un muy robusto sistema de Direcciones Generales y una Dirección Ejecutiva ( y cada una de estas dependencias con varios departamentos, secretarías y así varios funcionarios (as), tal y como se muestra a continuación:

Sin embargo, a pesar de contar con toda esa organizativa y de personal, en este periodo electoral el TSE desaprovechó una importante oportunidad para informar verazmente a la ciudadanía de la “oferta electoral provincial”, dado que no organizó ningún foro, debate o al menos algún conversatorio entre la ciudadanía y los aspirantes a los cargos de diputado, con ello el número de electores indecisos que arrojan las encuestas no solo proviene de las desconcertantes vinculaciones del sector político a casos de corrupción, sino además, del nivel de desconocimiento de la población provincial para con cada uno de sus aspirantes, en ese sentido el mismo TSE, en la resolución 2759-E-2001 de las trece horas del veintiséis de diciembre del dos mil uno, indicó: “…Íntimamente vinculado con el principio de igualdad constitucional de los candidatos está el derecho que tienen los ciudadanos y particularmente los electores, a conocer la oferta política de los partidos, con el propósito de que puedan, con conocimiento de causa, seleccionar la que responda a sus convicciones e ideología sobre el gobierno y la sociedad en que aspiran vivir. Vale decir que la promoción que de la oferta política hagan los candidatos lleva el propósito de educar políticamente al pueblo, derecho que no puede ser coartado…”
Sin embargo, ese pronunciamiento tan bien estructurado, en la práctica y realidad actual se ha visto en un gran desfase, de esta forma y ante las deficiencias antes señaladas, las cuales ya no fueron solventadas, únicamente podemos establecer la siguiente expresión: “Indecisos y Voto desinformado, responsabilidad directa del TSE”.
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