
“¡Hay que dejarse de Sainetes, porque a nada conducen!”, estamos próximos y prestos a elegir el presidente del país, su gobierno y los diputados, quienes; dicho sea de paso, al final de cuenta; mandan o entraban los proyectos y de vez en cuando legislan algo bueno. Aunque no es vinculante el voto de todos los ciudadanos, debería depositarse con seriedad, con cordura, y sobre todo con una honradez profunda y consciente, por tanto; en buen tico, de verdad “no es galleta”.
Con el fin a como haya lugar, de agarrar votos; se recurre a especulaciones políticas sensacionalistas y nefastas, como apoyar o rechazar los matrimonios igualitarios y preguntarse; aunque con lógica, sin un niño adoptado por una pareja del mismo sexo a ¿quién debería de los dos llamar papá o mamá?; a nuestro ver no es el meollo de una campaña política que debería versar sobre hechos reales, como las obras materiales que tanto necesita Costa Rica; de cemento “legal”, algo, valga la redundancia concreto y directo.
Pese a la importancia de la familia y de los hijos, más que nada, los electores, por medio de una lupa muy potente, entre todos los programas de gobierno de los aspirantes, deberían escoger los más factibles y menos altisonantes y sujetos a los sueños de “Cannabis”, valdría la pena para dar un empujoncito al terruño que tanto lo merece y lo demanda.
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