El virtuosismo en lo que no interesa

En la antesala de la elección presidencial conviene tomar un momento para reflexionar sobre un concepto básico. La Política-¿Qué es Política? Existen muchas definiciones válidas sin embargo para efectos de esta reflexión me permito describir a la Política como el arte de lo imposible, es decir el mecanismo que permite lograr hoy algo que hasta ayer se consideraba no realizable. Voy a explicarlo mejor con este ejemplo:

En el periodo de gobierno 2010-2014 tuve mi primera experiencia como funcionario público, propiamente como asesor en la Gerencia General del Instituto Nacional de Aprendizaje. Donde formé parte del equipo de trabajo estructurado por las autoridades de la Institución para impulsar un fuerte plan de inversión y modernización con la compra de quipos didácticos de primera generación y la construcción de más de cinco nuevos centros de formación en diferentes zonas del país.

El INA tiene una de las funciones más importantes de la política pública en Costa Rica. Su objetivo principal es dotar de recurso humano altamente capacitado a los sectores productivos nacionales, fomentando el desarrollo y la creación de nuevos puestos de trabajo, generando impactos positivos en los indicadores socioeconómicos nacionales. Para eso es vital que la oferta de esta institución sea de alta calidad, pertinente, innovadora y moderna. El plan de modernización que impulsamos contemplaba utilizar el superávit de la Institución (históricamente creciente) en inversión de infraestructura y equipo. La proyección inicial del monto de inversión para este proyecto era de aproximadamente 10mil millones de colones.

A las pocas semanas conocí de cerca y con lujo de detalles, lo que ha mi criterio constituye el mayor freno a la gestión pública y promoción de la inversión en Costa Rica, hablo de nuestro sistema de contratación administrativa y su tediosa maraña burocrática. Siendo optimistas, en promedio la ruta para concretar un proyecto de inversión en infraestructura de gran calibre (superior a 2000 millones de colones) tarda entre 6 y 7 años. Parece absurdo que, si una institución como el INA evidencia necesidades urgentes de inversión en modernización y cuenta con recursos propios para invertir, deba atravesar procesos administrativos ineficientes que tardan años dando vueltas en círculo, engrosando costos operativos del sistema de contratación vigente en Costa Rica.

El pensamiento lógico sugiere que existan incentivos para realizar este tipo de inversiones y que el sistema público fomente la concreción expedita de las obras. Como una broma de mal gusto, ocurre todo lo contrario, el sistema se esfuerza en obstaculizar hasta el extremo inversiones urgentes para el desarrollo nacional.

La gestión culminó con la construcción de nuevos centros de formación en zonas rurales como Upala y la puesta en marcha de otros grandes centros de formación como el de Cartago que tuvo su apertura el año pasado. Como muestra de reconocimiento al esfuerzo, el INA obtuvo durante dos periodos consecutivos (2011-2012) una “nota 100” en el índice de Gestión Institucional elaborado por la Contraloría General de la República.

Ese mismo índice presentaba instituciones que obtuvieron una califican inferior a 70, en algunos casos cercana a 50. No pude evitar pensar cuál era la situación en esas otras instituciones que tenían una evaluación bastante inferior. Obtener un premio por buena gestión institucional en Costa Rica tiene una íntima relación con la habilidad de luchar para concretar aquello que ante el sistema burocrático nacional es imposible de realizar (hacer política).

Durante décadas nos hemos esforzado en crear un sistema público que no sirve, estamos enredamos en nuestros propios mecates. Miles de millones de colones son mal gastados y subejecutados en salarios y procesos burocráticos que no le dan ningún valor a la gestión pública. Costa Rica está urgida de avanzar en este sentido, podemos empezar con pequeños pasos, propongo dos muy puntales. El primero, modificar el reglamento de la Asamblea Legislativa, estableciendo plazos para aprobación de leyes y limitar el número de mociones que pueden presentar los diputados. El segundo, modificar el reglamento de contratación administrativa del sector público de tal manera que sea eficiente y disminuya los plazos en la adquisición de bienes y servicios.

La última gran modificación en pro de la gestión pública fue la apertura de los monopolios de telefonía y seguros en la administración Arias Sánchez, lo que constituye un buen referente. Termino con esta frase de Paul Baran que puede darnos un buen consejo para iniciar el camino “Es mejor tratar de manera parcial lo sustantivo que caer en el virtuosismo de lo que no interesa”.

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