Desde sus orígenes y a través del tiempo, la misión de la Universidad Pública ha sido la de formar seres humanos cultos, elaborar y transmitir la cultura, entendida ésta como un sistema de ideas vivas.
En otras palabras, la Universidad Pública ha sido, es y seguirá siendo, la encargada de formar profesionales y especialistas en diversas áreas del conocimiento, y también la encargada de la formación de auténticos ciudadanos, responsables, comprometidos éticamente con la realidad social que les rodea a través de sus funciones esenciales; investigación, docencia, extensión y desarrollo.
Las universidades, especialmente las públicas, requieren de reenfocarse en lo que les corresponde, impulsar investigación científica robusta. Esta investigación es esencial para la formación de profesionales competentes, la innovación, la solución de problemas actuales y el avance de la sociedad.
La frase de que debe reenfocarse se refiere a la idea de que las universidades públicas, especialmente la Universidad de Costa Rica, deben volver a enfocarse en sus objetivos y misión fundacionales, buscando un liderazgo nacional en la educación superior y el desarrollo del país.
Las universidades estatales en Costa Rica en materia de Investigación y Desarrollo precisan de generar conocimiento útil, la creación y difusión de conocimientos rigurosos, y la promoción de la investigación científica y pertinente para la sociedad, en otras palabras, se espera que las universidades públicas retomen su papel como motor de cambio, y santuario para la reflexión.
Estas instituciones académicas surgidas en la Edad Media, han enfrentado diversos desafíos, debiendo sortear y adaptarse a situaciones tan variadas como la supremacía de la Iglesia y el surgimiento de los estados nacionales, cada uno con expectativas socioculturales.
Las universidades se originaron como espacio de reivindicación social para articular la identidad de cada nación y para defender el derecho de todos a la educación, el conocimiento y la cultura.
Las universidades estatales son producto de una corriente de pensamiento que considera, una obligación del Estado proveer los medios adecuados para que los ciudadanos tengan oportunidades de desarrollo económico y social, lo que a su vez permitirá el desarrollo del Estado mismo y generará mejores condiciones de vida a lo interno del Estado.
La Universidad Pública ha jugado un papel clave en la construcción social, como el principal motor de la ciencia y la investigación y, por ende, como productora de conocimiento socialmente significativo y promotora del cambio y la innovación.
Finalmente, las universidades públicas reciben fondos públicos y son responsables de utilizarlos de manera eficiente para beneficio de la sociedad, incluyendo los estudiantes y la comunidad. La frugalidad en el gasto significa utilizar los recursos de manera efectiva y responsable, evitando el desperdicio y priorizando las necesidades esenciales.