Francia, Albania, España, Italia han mostrado imágenes de revueltas, vandalismo, detenciones, disturbios violentos y saqueos. Las principales ciudades europeas han sacado a relucir su parte mas feroz este mismo fin de semana de plenilunio. Todo parece indicar que una protesta estudiantil que empezó en las afueras de París se ha convertido en un movimiento social internacional en tan sólo cuestión de días.
Es una extraña protesta que inicia por la falta de profesores y edificios escolares y que acaba convertida en una guerra policial y social desbocada. Desaforada.
Todo lo cual nos sugiere las siguientes interrogantes. 1. ¿Qué está motivando en verdad esas protestas juveniles? 2. Y mas importante: ¿qué hubo antes? Es decir, el contexto de los hechos.
Alguien ha encendido el fuego de la rebeldía adolescente y de la juventud europea o acaso será exactamente al revés que algunos —políticos— se estarán aprovechando de la rebeldía espontánea, para sus propios intereses. Nos increpa la escritora española Cristina Martín Jiménez dandole vuelta a la pregunta inicial. Provocando un giro en la Siuyzhet —como diría el profesor David Bordwell. Máxime tomando en cuenta que hay elecciones votaciones muy pronto en varios países. Incluida España el 29 de noviembre. Y los políticos no dejan pasar la ocasión para presentarse como la solución —como informa Cristina.
De acuerdo con Martín Jiménez las RRSS son una poderosa herramienta de movilización. Pero no obstante es tan natural y orgánico que los primeros videos de las protestas se vitalizaron gracias a cuentas especializadas en conseguir visitas. Mas de 800 mil vistas y 120 mil “likes” en 48 horas. Toda una maquinaria viral. Un esquema sencillo.
Lo extraño es que el movimiento no tiene líderes “aparentes” pero hay un grupo de jóvenes que ya han venido participando principalmente desde la izquierda y la ultra-izquierda. Metidos en los sindicatos sobresalen varios nombres ademas ha hecho acto de aparición y bullicio la sueca Greta Thunberg (un espectáculo permanente convertido en activismo). Jóvenes que conocen muy bien el lenguaje con que hay que dirigirse a las nuevas generaciones, para entusiasmarlas o para engañarlas.
Un componente inusitado sucedió la noche del sábado 25 de los corrientes cuando jóvenes, menores de edad, en Barcelona se manifestaban por un cambio en el sistema y por la educación pública, informaba desde el lugar la TVE.
Se menciona en varios medios europeos de reivindicaciones sobre políticas migratorias, el encarecimiento de la vida, las dificultades económicas que desembocan en el malestar social pero mucho menos con sus élites gobernantes. Y qué hacen esas élites? ¿Replantear sus prioridades revisar sus políticas ? No. Al menos no hasta el momento.
Y entonces Macron presidente de Francia habla de extrema izquierda intenta prohibir el acceso de jóvenes y menores a la Internet a los Medios Digitales a los Nuevos Medios —RRSS— pero si él mismo es de izquierdas. O al menos social demócrata. O será que ya no se sabe quién es quién en el contexto de las revueltas.
Se habla de la extrema izquierda de la extrema derecha y así ponen el ojo y redirigen la mirada de los ciudadanos para todas partes causando confusión en los electores y polarización. Todo menos reconocer su fracaso en las políticas públicas que han implementado.
Instrumentalización, manipulación y evasión de responsabilidades. Así desvían la atención.
Unos y otros se acusan de manipular a los jóvenes. Y todos quieren pescar en el océano de los votantes, electoral. En la captura del siempre valioso voto ciudadano.
Es un patrón estructural de descontento. E indignación. Asegura la Inteligencia Artificial la Supra Inteligencia como la ha denominado Donald Trump hace tan sólo un par de semana. Chat GTP.
Las revueltas del dilema, de la disyuntiva, que supera la dualidad o el contubernio quizá izquierdas-derechas. La narrativa cambia a cada instante. Movimientos sociales que claman en contra del sistema directamente cual mayo del 68. Lo que podría devenir suscitar decantar en algo peor o al menos no tan halagüeño. No obstante. Encierros. Toques de queda. Pandemias. Escasez. Mas perdida de derechos individuales. Resquemor entre los ciudadanos.
Lo más interesante quizá sea esa reivindicación en contra del sistema. Nos manifestamos en contra del sistema parecen estar diciendo los jóvenes y adolescentes europeos en llena.