¿Una apertura comercial en beneficio de quién?

CerdosRenato Alvarado Rivera*

En los últimos días, el sector productor de cerdos ha sido atropellado por la apertura comercial en la que los gobiernos del pasado nos han metido, sin atender las demandas del sector; y esto a pesar de los ingentes esfuerzos que durante las negociaciones se hicieron para demostrar que las condiciones de desgravación arancelaria darían al traste con un sector productivo como el porcicultor, que a la fecha de la firma de los tratados estaba compuesto de 6,500 productores que generaban 24,000 empleos directos.

Hoy, los productores que quedamos somos 3,600, generamos 14,000 empleos directos y abastecemos el 90% del mercado nacional, garantizando la seguridad alimentaria. Esta disminución es producto de una mala administración de los tratados. NINGUNA de las instituciones del Estado hace lo que debe hacer para que los sectores productivos aprovechen de manera efectiva la apertura comercial. En el caso de cerdos, las exportaciones son prácticamente nulas y no superan las 500 toneladas métricas, mientras que las importaciones alcanzan 5000 toneladas métricas, lo que pone en riesgo la existencia de un sector productivo nacional como el porcicultor.

La pregunta aquí es ¿quién se favorece de la apertura comercial? La respuesta es simple: los grandes importadores y comercializadores de la carne, tales como, las cadenas de supermercados que importan la carne del extranjero a precios muy bajos deprimiendo el precio interno, pero sí cobran al consumidor precios exorbitantes que lo sangran y no le benefician en nada. Ya que, no solo cobran caro, sino que no le informan de manera correcta el consumidor las características de esa carne, tales como, cuánto tiempo de congelado tiene, cuál es el país de origen, cuánta agua tiene inyectada, entre otras informaciones vitales para que el consumidor tome las decisiones correctas de consumo.

Hablar de que el país protege su producción en detrimento de los consumidores, como lo hace el Ministro de Comercio Exterior, el Sr. Alexander Mora, es una muestra de que desconoce las condiciones del mercado nacional, donde lo que existen son oligopolios de comercialización que colisionan para lucrar como vulgares agiotistas en detrimento de los extremos de la cadena de comercialización(Productores y consumidores).

Pensar que el mercado costarricense se mueve por la oferta y la demanda en el sector agrícola y pecuario y que la mano invisible de Adam Smith eventualmente regulará los precios, es muestra de la profunda ignorancia de los “expertos” funcionaros del Ministerio de Comercio Exterior. Y es que solo falta hacer una pasada por los anaqueles de los supermercados y carnicerías para ver el precio que tiene que pagar el consumidor cuando se está arruinando al productor con precios miserables.

El Ministerio de Comercio Exterior debería preocuparse de conocer a profundidad las condiciones del mercado de los cerdos y sobre cuáles son las distorsiones internas del país que inhiben la posibilidad de ser eficiente a un sector como el de cerdos; en lugar de pensar en que es mejor que el sector desaparezca y muera con el 14,000 empleos directos. Debería de preocuparse también en conocer las inversiones que el sector ha hecho para alcanzar la competitividad que tanto pregona como dogma.

Debería el señor Ministro de COMEX preguntarse quiénes se favorecen con la apertura, cuando se entere de que el productor porcino se le paga ¢1,050 el kilo de carne (precio igual al que se importa) pero se le cobra al consumidor ¢4,990 y ¢6,000 por kilo de carne, en una cadena de supermercados o en una embutidora que produce embutidos y que nunca vemos como se refleja la baja en el precio al consumidor, después de importar a bajos costos.

No señor Ministro; su visión del mercado nacional solo demuestra ignorancia y torpeza. Mientras en países socios comerciales de Costa Rica se protege con toda clase de artimañas y barreras no arancelarias (fito y zoosanitarias) la producción de la comida y se le exige a los productores costarricenses el cumplimiento de infinidad de requisitos de exportación como certificación de plantas de proceso para garantizar la inocuidad de los productos y la salud pública, usted lucha para abrir las fronteras a productos que no cumplen los requisitos sanitarios para ingresar al país, aduciendo que debemos cumplir con procedimientos que los socios comerciales no cumplen.

Es bueno recordar que el sector lácteo nacional gastó millones de dólares tratando de ingresar leche a México; lo cual, al día de hoy no ha logrado. Además, la producción de cerdos no tiene mercados de alto poder adquisitivo por barrera no arancelaria, que no exportamos a México, no exportamos a China, no exportamos a Chile, no logramos vender a Estados Unidos y ello porque

COMEX no hace su trabajo de abrir de manera efectiva los mercados mostrando que el Estado no está preparado para abrirlos.

El comercio con los socios comerciales debería contemplar los beneficios sociales que tenemos en Costa Rica, las diferencias en salarios mínimos ($457Costa Rica $ 362 en Chile) debería de contemplar la visión solidaria de la educación, la salud, las regulación ambiental, entre otros requisitos que encarecen la producción en Costa Rica, y que como sociedad hemos adoptado democráticamente. Regulaciones que son mínimas o no existen en los países con los que nos toca competir, haciendo que la competencia no sea de igual a igual.

El mercado perfecto solo existe en la mente de los teóricos no en el mercado de la realidad. Y esta realidad es la que el Estado continúa ignorando.

 

* Presidente de la Cámara Costarricense de Porcicultores

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