
El 11 de mayo de 2018, el papa Francisco anunció un cambio en la doctrina sobre la pena de muerte. Se pasará de ser tolerada en unos pocos casos a ser «inadmisible». A causa de esto, no han faltado católicos que hayan salido a criticar al Papa. También un sacerdote español ha salido justificando la pena de muerte con el pobre argumento de que como en todas las culturas la han admitido, existe un «consentimiento universal de la humanidad», por lo que «es un indicio de que tal pena es de derecho natural». Tal argumento es totalmente falso, primero porque lo que existe es el derecho a la vida y no a matar, segundo, porque hay culturas como la costarricense que son fuertemente contrarias a la pena capital, y tercero, porque la pena de muerte está lejos de ser consentida de forma generaliza por todas las personas, pues también en todas las culturas han existido sus opositores aguerridos. Sobre esto último punto, consideremos que no es lo mismo el consentimiento universal en la existencia de Dios, que el supuesto consentimiento universal de la necesidad o validez de castigar a alguien con la muerte.
En el catolicismo no existe una validación de la pena de muerte, lo que existe es una tolerancia a su aplicación en un contexto de alta inseguridad para los habitantes de una región. Pensemos en las historias de vaqueros donde con frecuencia se colocaba a un criminal escapando de la celda del Sheriff. Tal relato no es mera ficción, está fundamentado en casos reales a lo largo y ancho del planeta. A modo de ejemplo, podemos citar el caso de Sócrates, quien, siendo arrestado injustamente, se negó a recibir ayuda de sus amigos para escapar de la cárcel, e irónicamente, llegó a padecer la pena capital. Es en razón de estos contextos que la Iglesia Católica ha tolerado la condena a muerte. No existen decretos divinos ni dogmas que permitan al cristiano castigar a otra persona con la muerte y, por lo tanto, si se superan las circunstancias de inseguridad, ya no puede defenderse a nivel doctrinal. Justamente eso es lo que a movido al Papa a realizar los cambios en la enseñanza católica.
La posición del papa Francisco está muy acertada a la época. Los diferentes organismos de DDHH a nivel internacional llevan años hablando en contra de la pena de muerte, la Convención Americana de Derechos Humanos ordena que no se puede aprobar la pena de muerte en los países que al firmar, ya no la tenían contemplada en sus normas, y en los EEUU se ha ido trabajando intencionalmente en la abolición de la pena de muerte, además de evitar aplicarla en los estados que aun la mantienen. El papa san Juan Pablo II, reconociendo estos esfuerzos de humanización y leyendo los signos de nuestro tiempo, no dudó en plasmar en Evangelium Vitae, que en torno a la pena de muerte hay «una tendencia progresiva a pedir […] su total abolición» (n. 56). Tiempo después, en una carta del cardenal Ratzinger dirigida a los obispos estadounidenses el 3 de julio del 2014, él explicó que «si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte […] éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión» (n. 3), debido a que no está pecando. Con estas palabras Ratzinger demuestra que ir contra la pena capital es una posición doctrinal válida. Este desarrollo doctrinal que fue avanzando, culminó finalmente con el anuncio tan esperado por muchos del papa Francisco. El cambio de doctrina no solo es válido, sino que evidencia un acrecentamiento del sentido de humanidad y un perfeccionamiento de la moral cristiana que exige que seamos santos como solo Dios es Santo (Lv 19, 2).
Bibliografía
Iraburu Larreta, José María (presbítero): “La pena de muerte es «inadmisible»”, 15 de agosto de 2018, en: http://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1808150809-507-la-pena-de-muerte-es-lina.
Ratzinger, Joseph (cardenal): “Carta: Dignidad para recibir la Sagrada Comunión”, 3 de julio de 2017, en: http://www.iuscanonicum.org/index.php/documentos/documentos-de-la-curia-romana/178-carta-dignidad-para-recibir-la-sagrada-comunion-principios-generales.html.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.