
Es por eso que hace un año, me comprometí a proteger a Costa Rica frente al riesgo inminente de una crisis económica y social debido al déficit fiscal tan alto.
Informe de Labores, 02 de mayo, 2019.
Para nadie es secreto que al asumir la Presidencia de la República, Carlos Alvarado tenía dos compromisos ineludibles: primero, tratar de subsanar el entuerto económico que nos dejó Luis Guillermo Solís junto con una enorme falta de credibilidad política del partido que lo llevó al poder por el caso “Cementazo”; segundo, necesitaba amalgamar un equipo de trabajo alimentado por figuras de alto y de cierto perfil de diversos partidos políticos; esto último a razón del escaso músculo con que llegaba a la Presidencia y porque había empeñado su palabra en la segunda ronda de “borrón y cuenta nueva” con el nombramiento de un eventual gabinete; y no podemos dejar de lado la insistencia (o terquedad) de Ottón Solís de promover un “sistema parlamentario de hecho” – donde los partidos representados en la Asamblea Legislativa tuvieran cuota de poder en el Ejecutivo y ante un voto de censura de los diputados hacia un ministro, este tenía que abandonar su puesto-. Así inició Alvarado su Administración.
Tan pronto se acomodó en su silla presidencial, empezaron las demandas a tocar su puerta. Veinte y dos días después de iniciar su mandato, tuvo su ministra de Hacienda que presentarse ante la Asamblea Legislativa, por dos sesiones, para presentar un plan de contención del gasto. Este pedido de la Asamblea, vía moción en Plenario, surgió luego de la preocupación generada en algunos diputados a partir de las declaraciones que Alvarado diera a sólo cuatro días de su toma de posesión, cuando según él, no se trataba de bajar el gasto sino de desacelerarlo. ERROR.
A partir del anuncio de la ministra sobre las medidas para contener el gasto, los sindicatos empezaron a afinar sus tambores de guerra: el proyecto de ley sobre finanzas públicas no sólo tocaba sus pluses e incentivos, sino que los regulaba sus privilegios empezaban a tambalearse. Podemos decir que la relación sindicatos-gobierno sufrió un divorcio, mientras en la Administración anterior pedían, y se les concedía.
Y es que el mandatario y sus allegados sabían muy bien que, para llevar adelante el llamado Plan Fiscal, debían dar señales claras y contundentes no sólo de contención sino de reducción del gasto público.
Las amenazas sindicales y posteriormente la huelga en el sector público (nunca fue “nacional”, como aseguraban) hizo que muchos frentes cerraran filas para apoyar los esfuerzos del gobierno y de las bancadas legislativas que apoyaban el proyecto. Esto fue lo que marcó este primer año de la Administración Alvarado: el desgaste.
Además de la fuerte desaceleración económica y la incertidumbre por el panorama fiscal y los agravios de la huelga, el gobierno tuvo que hacerle frente a otro adversario: el desempleo: mientras a mitad de 2017 la tasa superaba un tanto el 9%, para agosto de 2018 estaba en 10,3% y por encima del 11% para fin de año (aunque algunas fuentes aseguraban que alcanzaba el 12%).
Cuando a principios de 2019, diversos medios divulgaron un video que mostraba las largas filas de ciudadanos que se apersonaron para una feria de empleo en San Carlos promovida por una cadena de supermercados, Alvarado sólo atinó a decir “que no pierdan la esperanza”. No sólo causó molestia en la Asamblea Legislativa, obviamente en la oposición, sino que se empezó a cuestionar si de verdad el gobierno tenía algún plan de reactivación económica, más allá de la aprobación del Plan Fiscal. Veamos las señales: mientras la mayor preocupación de los sectores productivos ese ha sido el tema principal, Alvarado nos vendió la idea de una Costa Rica descarbonizada. Y no me malinterpreten: quizás ser carbono neutral es tendencia mundial y nos dará beneficio en el futuro, pero ¿es lo urgente hoy?
Mientras la preocupación de cómo generar empleos, ¿cómo devolver la confianza en los inversionistas?, ¿cómo atraer consigo los empleos necesarios para intentar bajar esa tasa tan escandalosa que no se había visto en 30 años?, Alvarado y el presidente de RECOPE salieron con el proyecto de uso de etanol como fuente principal de combustible; y hasta nos invitaron a ver videos en YouTube para conocer más sobre las bondades del producto.
Mientras miles de jóvenes no tienen de empleo a pesar de sus títulos universitarios, no por falta de capacitación como afirmó el mandatario el 02 de mayo, el gobierno nos habla de organizar una gira por varios país del orbe latinoamericano para denunciar lo que pasa en Nicaragua; mientras otro tanto de jóvenes adultos, en sus cuarentas, ven reducidas sus posibilidades de mantenerse en el mercado laboral, mientras CONAPE cierra la llave de préstamos ante un panorama de saturación en 36 carreras, ¿cuál es la estrategia del gobierno?: pedirle a los bancos que no nos cobren mucho en intereses… ah y no podía faltar la crisis de Venezuela ….. Parece que ha sido un primer año en el que Carlos Alvarado se quedó en Plan Fiscal y en lo sucesivo los Eurobonos.
El presidente debería estar YA liderando una estrategia nacional con los sectores productivos y políticos para conjuntar esfuerzos para reactivar la economía, pero en vez de eso nos anuncia en su Informe de Labores:
…he comisionado a las ministras de Economía, Industria y Comercio y de Planificación para que en un plazo de tres meses me presenten una propuesta de mejora institucional y otras medidas para el impulso productivo de los sectores que hoy generan más empleo pero que tienen bajo crecimiento.
Esperemos que ese no sea su “endgame” para reactivación económica, porque podríamos esperar un segundo año donde, la falta de lectura del momento que Costa Rica vive podría desvanecer aquello que pidió que no perdieran a los cientos de personas que hacían fila por un empleo en San Carlos…
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.