Tiempos de crisis

» Por Christian Anchia - Estudiante de Derecho

La opinión púbica innegablemente es maravillosa, así los que tienen el poder la moldean a sus intereses mientras la masa reproduce, la honestidad de parte de los actores políticos en los temas trascendentales no es popular entre las masas menos escolarizadas, sirviendo esto como fuente de discursos populistas y demagogos que se  moldean a partir de los interés electorales, siempre para acrecentar su caudal electoral.

Hago esa breve reflexión precisamente para que las personas que lean este pequeño artículo, comprendan como ciertos temas país que debieron servirse sin pasiones y con total responsabilidad, han venido a polarizar la sociedad costarricense en detrimento de la república, socavando cualquier discusión de altura.

De boga hoy tenemos tres grandes focos de información, la crisis fiscal, el matrimonio igualitario y la impopularidad de la huelga docente, el primero de estos tres, debió ser tratado con altura y responsabilidad política, consciente que la sostenibilidad económica del país, debía trascender los cálculos políticos pero en contraste hemos observado como los fundamentalistas (el partido del sol), los de la izquierda nociva y los sindicatos(casi lo mismo), la utilizaron para convulsionar el país y sumergirnos en una crisis social casi sin precedentes.

El fondo de esta lectura es la incapacidad del costarricense de centrarse en discusiones país con objetividad. Consciente de la necesidad país, vengo a poner sobre la mesa un tema que nos debería estar haciendo discutir con altura en busca de soluciones.

Sin duda alguna hablo de la crisis en materia de seguridad, Costa Rica experimenta fenómenos criminales para los que nuestros policías no están siendo preparados, hablamos de crimen organizado con cientos de miles de recursos financieros y tecnológicos, con algunas personas que desde la administración pública les facilitan sus fechorías aunado una administración de la justicia inoperante y deficiente.

Mientras grupos criminales extranjeros se instalan en el país, mientras vemos como la corrupción permea nuestras instituciones, mientras observamos como nuestras calles y espacios públicos se convierten en tierra de nadie, en Costa Rica la discusión pública se mueve aún en la aprobación o no del matrimonio civil entre personas del mismo sexo, la huelga y otros temas.

Reitero, todo es relevante absolutamente, pero en una balanza país hay temas más urgentes que otros, es importante que nosotros como república nos preguntemos ¿por qué a estas alturas no contamos con una política pública que oriente los esfuerzos en prevención y contención de la criminalidad?, hoy son pocos los esfuerzos articulados entre los distintos cuerpos policiales del país para abordar los fenómenos criminales.

Debo hacer la excepción de los mega operativos implementados por el nuevo ministro de seguridad pública don Michael Soto, estos son un primer esfuerzo de articular y generar trabajo conjunto entre los principales actores policiales contra el mayor enemigo social, el narcotráfico y sus fenómenos asociados.

Es imperante la modernización de los equipos policiales, se requiere tecnología que agilice los procesos de consultas, la dotación  de vehículos capaces de ofrecer una respuesta pronta a las necesidades de la ciudadanía, es urgente sin duda una revisión de altura liderada por verdaderos expertos, sobre la malla curricular de los Cursos Básicos Policiales (por personas externas a la Academia) con verdadera capacidad técnica. Hoy nuestra academia yace en manos de personas no aptas que aun conscientes de su inoperancia y de lo contraproducentes que resultan al  estado, se aferran a sus puestos.

Costa Rica requiere policías con alta capacidad operativa, se requiere calidad y no cantidad, se requiere aprovechar los muchos recursos con los que las delegaciones cuentan en materia de recurso humano, hay muchos oficiales con capacidad de ofrecer soluciones a los problemas sociales que al no estar en los círculos del poder, no son escuchados.

El país requiere las mejores mentes no solo buenas intenciones, el país requiere que la ciudadanía coloque como tema central la inseguridad que se está viviendo y obligue a los actores políticos a tomar las decisiones pertinentes. Se requiere reforzar presupuestos para la seguridad del país, solo articulando con una política pública en materia criminal, con  la modernización y fortalecimiento de los cuerpos policiales, podremos hacer frente al gran tema país que hoy nos consume y que hoy no se discute, la violencia y la inseguridad producto del crimen organizado.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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