Tiempo de Actuar

Innegablemente a la mayoría de costarricenses nos preocupa la seguridad ciudadana, en esta línea es fundamental realizar un acercamiento a la realidad estadística en materia de seguridad, criminalidad y homicidios, para poder observar el fenómeno llamado percepción de inseguridad que incide  intrínsecamente la  percepción pública.

Y es que por derecho humano y por norma constitucional, los habitantes de la república tienen derecho a desarrollarse en un ambiente pacífico, marcado por el respeto, la tolerancia y la sana convivencia social, derecho que se ve violentado ante las tasas de delictivas que en los últimos años han ido en aumento.

Obsérvese el dato a continuación, tomado del XXI Informe Estado de la Nación,

Durante el 2014 se reportaron un total de 471 homicidios dolosos. Son 60 homicidios más, que el año 2013, lo que representó un incremento del 14,6%. El 68.8% de estos homicidios se cometió con arma de fuego, y especialmente en los cantones de San José (16.6%), Desamparados (9.2%) y Limón (8.3%). El 34% de todos estos homicidios tuvo como víctimas personas jóvenes entre los 20 y los 29 años.

Debe observarse con detenimiento como el fenómeno no solo ha venido en aumento, sino que además, ya para hace 4 años del 100% de los homicidios un 34% respondía a personas jóvenes. Obsérvese por otra parte que para  el año 2017 se registraron 603 homicidios, contrastando un aumento de 132 homicidios, entre el primer y último año de la administración Solís Rivera, a todas luces se puede concluir que algo se estuvo haciendo mal.

Es de mi interés que la opinión pública comprenda que la dimensión del crimen organizado es de proporciones incalculables en cuanto a la capacidad operativa, económica y en consecuencia corrosiva.

Se observa en los últimos días titulares de prensa sobre la desarticulación de bandas organizadas, donde hay policías de bajo mando implicados, mi pregunta es sin duda, ¿qué tan penetrado está el MSP y otras instituciones como el OIJ, PCD, y la Policía Profesional de Migración, así como otras instituciones claves?, en esta línea se debe iniciar por parte de los jerarcas, con la ejecución de planes específicos que permitan la fiscalización de los recursos de su personal de cara a observar aumentos anómalos de capital, y combatir de frente el enriquecimiento ilícito.

Ante todo, muchos de los oficiales adscritos a los cuerpos de policía conviven diariamente en condiciones laborales deplorables, violatorias del derecho laboral y con salarios realmente bajos de cara a las largas jornadas y la inmensa responsabilidad que recae sobre un policía. No con ello justifico que algunos violenten el juramento de lealtad a la constitución y terminen confabulados con lo que juraron combatir, pero espero que se pueda reconocer el fenómeno que dista alrededor de las funciones policiales, y puedan los jerarcas ofrecer mejores condiciones y combatir directamente la tentación del crimen organizado.

Lo mencionado anterior mente me lleva sin duda a reconocer que es la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades, la falta de acceso a una vida más integral (deporte, cultura, programas de salud, acceso a educación técnica), en general a un vida más digna, la que hace que un ser humano en sus primeras etapas de adolescencia, se vea atraído por el lujo y la riqueza producto de enlistarse en las filas de las distintas estructuras criminales que operan en Costa Rica.

A la luz de los datos que constantemente actualizan en materia de homicidios, narcotráfico, y otros, soy consciente que la situación ha de empeorar, por ello, espero que se fortalezca el Ministerio de Seguridad Pública, y los distintos cuerpos, con recursos y herramientas modernas, a modo comparativo, tenemos compañeros policías en la calle con un revolver .38 especial mientras hay gatilleros con Glock de 17, o sub ametralladoras.

Requerimos una política criminal que permita la articulación de planes operativos entre los distintos cuerpos policiales, con un mismo norte, se requiere unidad y claridad operativa. Se requiere un norte que trace los esfuerzos de los distintos cuerpos policiales.

Por último, se requiere replantear el modelo de desarrollo y pensar en todos los que están quedando por fuera de una vida digna y justa, de cara a poder combatir el fenómeno del crimen organizado.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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