Testamento político

» Por Otto Roberto Vargas Víquez - Diputado, jefe de fracción del Republicano Social Cristiano

Nadie se salva solo, únicamente es posible salvarse juntos. (Encíclica Fratelli Tutti.32)

El Reformador Social de Costa Rica, nos dejó un Testamento Político, sobre el que deberíamos reflexionar. El expresidente, don Rafael Ángel Calderón Guardia, en documento de 1968, nos guía respecto al país que merecemos. Nos orienta que el bienestar social… necesita orden económico.

Cito, del Testamento: “Mi gobierno se decidió, por razones de orden práctico y humanitario, por iniciar la reforma social del país, con la esperanza de que futuros gobernantes concentrarán sus esfuerzos en la promulgación de medidas destinadas a lograr el desarrollo económico de Costa Rica.

El propósito esencial del verdadero desarrollo económico es obtener la elevación constante del nivel de vida de toda la población, principalmente de las clases media y trabajadora. Ha llegado la hora de propulsar, en forma más metódica y vigorosa, el desarrollo económico del país, para así perfeccionar, sobre una base más sólida los progresos alcanzados en el campo social.

Los bienes y servicios que emanen del crecimiento económico nacional deben beneficiar al mayor número posible de costarricenses y traducirse en un aumento del ingreso real de toda la población.

Los empresarios tienen derecho a percibir crecientes utilidades, como un estímulo para su gestión; los consumidores tienen derecho de comprar artículos y servicios de buena calidad y a precios razonables; y los trabajadores tienen derecho a lograr mayores ingresos, con un poder adquisitivo estable.

Por otra parte, el nivel de vida de la población sólo puede ser elevado si crecen las actividades industriales, agrícolas, comerciales y financieras del país. En consecuencia, la aplicación del concepto de verdadero desarrollo económico abarca a todos los sectores del país e implica un esfuerzo de carácter nacional, en que la población entera debe participar; y también significa que los costarricenses debemos trabajar más y mejor, tener más fe en la creación propia y descansar menos en la ayuda estatal.

Nuestra grandeza reside en la extraordinaria receptividad del costarricense para el progreso, unida a la correspondiente capacidad para seleccionar lo que verdaderamente le conviene. Y también radica, en la estabilidad política que hemos conseguido, la cual hay que conservar y fortalecer, entre otras razones, porque esa virtud también es decisiva para lograr el desarrollo económico que merecemos”.

A ese Testamento (del Benemérito de la Patria), debemos prestar atención, y convertirlo en acciones proactivas.

Sirva la orientación dada en la Encíclica FratelliTutti (11): “cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos”.

Todas estas citas nos indican que, sin producción creciente, sin riqueza nacional no hay justicia social. También que los logros sociales se deben proteger.

Protección que requiere la colaboración de todos, ya que hay peligro real. Estamos como en el fondo de un cráter volcánico, que podría explotar. La realidad actual es dolorosa. Debemos actuar con responsabilidad social.

“De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares efectuada en julio de 2020, el nivel de pobreza llegó a 26,2%, lo que equivale a 419.783 hogares pobres, cerca de 83.888 más que el año anterior, lo cual corresponde a un aumento de 5,2 p.p.

La pobreza extrema, en términos absoluto, equivale a 19. 445 hogares más en esa condición, para alcanzar 112.987 hogares en el 2020.

En términos de personas, la incidencia de la pobreza es de 30,0 %, lo que significa 1.529.255 personas pobres en el 2020, esto equivale a un aumento de 6,1 p.p., respecto al 2019, es decir, se estima que hay 321.874 personas más en condición de pobreza.

El porcentaje de personas que están en pobreza extrema es de 8,5% con un crecimiento de 1,8 p.p., lo que en cifras absolutas representa que se sumaron 96.697 personas a esta condición, para un total de 435.091 personas con ingresos per cápita iguales o inferiores al costo de la Canasta Básica Alimentaria en el 2020.”

COEFICIENTE DE GINI. “El coeficiente de Gini, (medida resumen de la desigualdad en la distribución de los ingresos per cápita entre los hogares, asume valores entre 0 y 1; cuanto mayor es, indica una mayor concentración del ingreso). Para el año 2020 el coeficiente Gini se estima en 0,519 puntos en el ámbito nacional”.

Estas realidades perjudican a seres humanos, que requieren -pronta-  solidaridad social, que -para ser cierta- necesita de economía sana: con mayor producción; más trabajos de calidad -con protección general-. Pero, además teniendo muy claro: los emprendedores, empresarios y trabajadores, urgen un Estado facilitador.

Nuestro país -clama-  más dinero, (especialmente propio), producto del esfuerzo nacional: para mayor poder de compra y más ahorro.

Nuestro Estado debe servir, no servirse. Debe, por ejemplo, recaudar -eficientemente-los impuestos. Y por supuesto no se vale la evasión, no es justa la defraudación fiscal.

Gobernantes, funcionarios públicos, emprendedores, empresarios, trabajadores (todas las personas) estamos obligados a cambiar -pacíficamente- la realidad actual: déficit fiscal de casi dos dígitos (más del 9% del PIB), deuda pública de casi tres cuartas partes del PIB (supera el 70% del PIB), contracción económica de -5%. (La más fuerte desde 1982). 551 mil personas sin empleo, más de un millón en labores informales. Todos con poco dinero para las necesidades familiares. Y según, don Rodrigo Chaves, exministro de Hacienda: “mientras el país recoge un 13% y resto del PIB en impuestos, la evasión ronda entre el 6% y el 8% del PIB”.

Obligados a cambiar y crear las condiciones para la prosperidad. Todos cooperando para el desarrollo integral. Todos con responsabilidad social para el bienestar general.

No olvidemos: “Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante”, nos indica la Encíclica Fratelli Tutti.

Y, recordemos: el Testamento Político es un legado para reflexionar y para hacer unos con otros. Ayudemos y salgamos adelante todos.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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