La firma sueca Universum acaba de publicar un estudio que enlista los países con mayor índice de trabajadores felices. Costa Rica ocupa el tercer lugar, apenas superado por Dinamarca y Noruega.
Eso coloca a nuestro país como uno, en el que sus trabajadores son felices y además leales. Esta es una grata noticia, pues refleja en mucho valores que como sociedad consideramos importantes.
El Índice Mundial de Trabajadores Felices se obtiene mediante una encuesta aplicada a 250.000 personas de 57 países, a quienes se preguntó su grado de satisfacción en los trabajos.
Para realizar el ranking, se utiliza un sistema de puntuación que sigue tres factores: satisfacción del empleado, disposición del trabajador a recomendar a su empresa, y la probabilidad de cambiar de compañía en un futuro cercano, de entre dos o cuatro años.
Costa Rica no sólo se lleva el mérito de ser el tercer país de este Índice; es además el único país latinoamericano ubicado en el Top 10 de esta investigación.
Los países de Europa occidental, específicamente los países nórdicos, dominaron los primeros diez sitios de esta lista.
Luego del nuestro, aparecen seis países europeos: Suecia en el cuarto puesto, seguido por Austria, Holanda, Finlandia y Bélgica.
México aparece en la posición número 13, y más abajo se sitúan Brasil, Panamá y Chile en los puestos 20, 21 y 22 respectivamente. En el último lugar del ranking está Ghana.
Considero, como muchos, que la felicidad es un tema subjetivo. Pero reconozco que la felicidad motiva, y un empleado motivado es capaz de hacer entre 20 y 30 veces más que otro aburrido o descontento.
Las empresas más vanguardistas lo saben. Por esa razón, cada vez es más creciente la cantidad de empleadores que desarrollan una cultura corporativa basada en la confianza, la autonomía, la flexibilidad de horarios y otros incentivos para los trabajadores, que a la postre se reflejan en lealtad, buenos resultados y mayores dividendos para el empleador.
Para alcanzar la felicidad, ha dicho Jeffrey Sachs, director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible y profesor de economía de la Universidad de Columbia, los países deben confiar en la sociedad, tener un gobierno con bajos índices de corrupción, y una sociedad donde la gente sea generosa y está dispuesta a colaborar.
En otras palabras, la felicidad, y en especial la nuestra, la de los costarricenses, dependerá no sólo de un buen empleo o una buena remuneración, sino –principalmente- de los valores que como sociedad hemos cultivado.