
Además de los cadáveres políticos que andan buscando un “brete” en el próximo gobierno, están de moda unos candidatos reprobados en aritmética en sus tiempos mozos por la Niña Pochita; quienes “urbi et orbi” proponen a los electores un tren eléctrico para Costa Rica, un País donde la electricidad es “muy barata” de donde se necesitaría una central de distribución y varias sub estaciones, conforme al recorrido, una red de cables sostenidos por unos postes, luego la compra de una locomotora eléctrica con sus vagones y un plantel completo de personal competente. Un concesionario con las “tejas corridas” podría, tal vez; hacerse cargo del “chicharrón” y a causa del costo astronómico de la inversión, los ciudadanos quienes optarían por el uso, del moderno ferrocarril; deberían pedir el préstamo a un banco para comprarse el boleto. Lo importante son soluciones viables.
Siempre con respeto y; en este caso con una lógica pedestre, sugerimos la construcción más barata que el tren, de un canal seco interoceánico, que nuestros tataranietos podrán aprovechar y desde luego progresar juntos al terruño y; aclaramos, que no es un sueño de “Cannabis” porque al paso que vamos, muy pronto la hierba será legal en Costa Rica: ¿O no?
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