Mataron a dos de la banda de los Lara. Vi ayer en las noticias en el telenoticiario el que transmiten bien tempranito. También he visto que mencionan una banda de los Mairi, del diablo y otras. Parece que saben mucho que tienen muchos detalles. Y así nos han estado metiendo en una narrativa como en una de “vaqueros” donde usted nunca sabe si van con los indios o con los vaqueros.
El argumento es el del gato y el ratón.
La dramaturgia aristótelica, fallida, inconclusa, tiene comienzo un nudo —Gordiano a todas luces— pero nunca, nunca un desenlace. Tampoco plantea un dilema, una paradoja a resolver, no. Es un relato plano. Lineal, repetido repetitivo y aburrido. Del miedo.
Del escozor.
Aquí es fácil el engaño, la argucia, frente a una patria, una nación de comprobada vocación civilista, pacífica como la que mas. Mas bien: ingenua. Naive, se dice. —ahora en un entorno adverso.
Aburrida pauta.
Cuentan números, estadísticas, datos y cifras, con una pericia desmenuzan hasta el último detalle, para que usted receptor esté bien informado, no, para que usted televidente tenga pánico. Terror.
Desasosiego.
Después ponen deportes o un anuncio o el clima. Ese es el mecanismo de la TV comercial del marketing y del poco compromiso con lo verás con y en la oferta noticiosa.
Significantes vacíos, pero llenos de horror. De temor.
Lo importante de observar es cómo concatenan el guion —el orden del día, la escaleta. Es decir, cómo acomodan una cosa detrás de la otra. O, lo que va antes o después tanto dentro de un programa “X”, en este caso el telenoticiario mañanero o, en toda la programación del canal de TV.
En Noruega, el primer país en desarrollo humano, los sucesos están y son prohibidos. Proscritos. Vedados. Ningún medio sea televisivo sea prensa escrita ni tiene permiso ni puede ofrecer noticias que cubran sucesos.
Es decir: prohibido el “amarillismo” en los medios. No es materia de exhibición, por el morbo que supone, por la adicción que generan y por el terrorismo implícito que connotan.
En segundo lugar, el “cortisol” es la hormona que segregamos cuando algo nos produce miedo, es una alerta que engendra nuestra biología, para que podamos defendernos. Los últimos estudios han demostrado que el cortisol nos puede provocar adicción. No podemos estar, nuestra biología, no puede estar todo el tiempo bajo estado de alerta, de pánico de terror. Aunque sea suavecito casi imperceptible. Eso nos envenena el cuerpo. Altera nuestra salud.
De acuerdo con Omar Rincón, se narra para que los ciudadanos tengan información útil y necesaria, para la toma de decisiones. En este sentido y siguiendo a Rincón el periodismo está bajo sospecha. Su pregonada libertad de información ha quedado convertida en libertad de empresa.
La vocación de verdad del periodismo se ha convertido en una estrategia de difusión de las versiones del poder, la institucionalidad y las élites.
¿Nos gusta ser como los medios nos representan? Los ciudadanos decimos que no.
La opinión ciudadana está preocupada por el lugar y el papel de la información en la construcción de la sociedad.
Y los políticos, viejos, no salen de su narrativa roída, carcomida, de tanto repetirla, de tanto ponerle adornos al tono de tan vetusta y corroída locución. Cero legitimidad. Discurso superado porque obviamente no han rendido frutos. Todo lo contrario.
Y como nos lo ha dicho don Albert Einstein: usted no puede esperar resultados, haciendo siempre lo mismo.
De ese modo, la palabra la tendría el narco-fascismo, así tipificado de forma precisa por la pensadora de culto chilena Lucy Oporto Valencia, porque sería a los que se está protegiendo. Al menos ese el mensaje que gravita en el fondo de esos discursos de los pobrecitos, de victimizar a criminales, delincuentes, maleantes, cuatreros, etc. De retorcer la narrativa. Y ya no importa la edad.
A los ciudadanos honestos, a la gran mayoría, no nos afectan las medidas de mano firme. Otra vez: todo lo contrario. ¿Se entiende?
Entonces, surge la pregunta: ¿tendrán los políticos alguna idea de cómo se está viviendo en los barrios pobres —de todo la vida—, (no los que se han fabricado, de nueva cuenta, los mismos políticos comunistas, llenos de extranjeros, ese es otro pendiente a tratar) esta circunstancia? ¿Habrá que explicárselos mas, ser mas explícitos? No creo.
Porque póngase a ver si no es ahora: ¿cuándo? Y si no es acá: ¿dónde? En El Salvador, sin duda. Son valerosos, inteligentes, innovadores.
A los resultados hay que remitirse. Que es todo, todo, todo, lo que importa. O, ¿ no ?
“Los nadies”, estamos pidiendo demandando exigiendo que se levanten las “garantías individuales”, que se declare el estado de excepción temporal —deporsi ya lo hemos vivido y nadie nos lo preguntó. Es una situación de excepción —un cáncer, sólo con cirugía mayor se cura— es una EMERGENCIA nacional. O, ¿no?