
Este lunes 10 de setiembre será un día histórico para la Costa Rica del Bicentenario, según lo han anunciado los sindicatos de todo el país, los cuales de acuerdo con su discurso, tratarán de tomar las riendas de éste Estado Social de Derecho, hasta que el Presidente de la República Carlos Alvarado y su Gobierno de Unidad Nacional, escuchen las demandas del Pueblo y se sienten a dialogar en el sentido de no seguir adelante, con la llamada reforma fiscal.
Porque según la postura política y argumentos defendidos, se deberá de generar humo blanco en favor de todos los costarricenses y representantes de la sociedad civil, la cual está conformada por diferentes gremios y asociaciones, llámense éstas públicas o privadas pero que al fin de cuentas, se verán afectadas en su conjunto. Sin embargo, qué tan “uniforme” se presenta ésta huelga como “amalgama social”, al ser considerada incluso por muchos trabajadores del sector privado, como completamente fuera de lugar y hasta radical, debido a la crisis socio-económica que estamos atravesando por la institucionalización de la corrupción dentro de la función pública, sumada a otros factores como el crimen organizado, la violencia y el narcotráfico.
A lo externo del sector público, en el ámbito privado y desde una visión critico-social de la realidad costarricense, éste movimiento (político sindical) se percibe completamente ajeno al resto de la población, debido a que no se identifica con los Sindicatos de la Caja, Magisterio, Recope, UCR, Salud y otros; a raíz de que el País en la actualidad se encuentra polarizado, por una Crisis transversal en sus dependencias y sin excepción alguna, donde incluso hasta los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial forman parte de ella, como punto de quiebre ante una serie de actos contrarios a la Ética y Moral, dentro de la Función Pública.
Por ello, es importante resaltar como se encuentran permeadas de diferentes formas las esferas públicas y privadas de ésta Nación, donde gran parte de la ciudadanía se muestra descontenta y preocupada, por la extrapolación económica que aumenta la disparidad social, producto de una corrupción en diversas instituciones del Estado y que se expresa en salarios excesivos y pensiones de lujo, pero del sector público en detrimento de toda la ciudadanía en la mal llamada “Suiza Centroamericana”, donde nadie a primera vista y tampoco a segunda, está dispuesto a hacer ningún sacrifico en pro del Bien Común.
Así que será muy revelador presenciar cómo se paraliza Costa Rica en la próxima semana, ante el clamor de una parte importante de ésta Nación que en el aspecto económico, se evidencia más que privilegiada, aunque sigue pensando que todo el pueblo también lo es. Y por tanto, no es posible que se le recorten sus beneficios de vieja data, los cuales han quedado expuestos sin reserva alguna, incluso para la Comunidad Internacional que a estas alturas, ha seguido muy de cerca la actualidad política y económica del “País más feliz del Mundo”.
Porque para finalizar no puede haber paz y equidad social en Costa Rica, mientras existen sectores de la ciudadanía que ni siquiera cuentan con lo básico para subsistir. Y además, están siendo atropellados por otros que se amparan en un discurso histórico-social que de progresista no tiene nada, más allá que la consigna que reza y reza y cuando no reza grita: EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO, cuando en realidad el pueblo NO ESTA UNIDO, lo que está es cansado de tanta demagogia, proselitismo al igual que populismo desde todos los frentes de la política costarricense que de POLITICA EN EL SENTIDO EXTRICTO DEL TÉRMINO, NO TIENE NADA…
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