Uno de los mayores desafíos que enfrentan las empresas, públicas, y privadas, es demostrar que sus operaciones están alineadas con principios de responsabilidad social y sostenibilidad ambiental. En los últimos meses, varias organizaciones han presentado los informes de desempeño socioambiental, demostrando no solo el cumplimiento de compromisos relacionados con la agenda para el desarrollo sostenible, sino también la observancia de acciones para prevenir actividades ilegales, competencia desleal y el uso inadecuado de recursos. En este contexto, pero también por la necesidad de fidelizar clientes, mejorar la imagen o prolongar la permanencia en el nicho de mercado, el país avanza hacia la transformación institucional resiliente.
Este fenómeno crece, incluso hay evidencia de que aumenta el número de empresas que adoptan la planificación, ejecución y presentación de este tipo de reportes y aunque no puede considerarse una única razón que explique esta realidad, hay tres factores que pueden sugerir algunas respuestas: 1. La competencia de las multinacionales por la resiliencia, 2. Las soluciones basadas en la naturaleza y 3. Los efectos globalizantes de los hidrocarburos. La conjunción de estos factores podría estar ejerciendo cierta influencia para que las empresas privadas, y organizaciones públicas, despierten y armen sus agendas basadas en principios de sostenibilidad. Lo que si es cierto, es que es cada vez más inaceptable que las organizaciones desconozcan sus responsabilidades y que no rindan informes o que su desempeño se limite a listas de cumplimientos legales o acciones ambientales dispersas. La reputación corporativa demanda que los reportes de sostenibilidad cumplan con rigor científico, transparencia de información, inclusión de partes interesadas, observancia de la debida diligencia y rendición de cuentas. Los líderes reconocen que los reportes son instrumentos posicionales, incluso para muchos analistas financieros son imanes que atraen a los inversionistas.
Sobre la elaboración de estos reportes, la ciencia y la técnica se han convertido en aliados. Sus contenidos siguen estándares como el Global Reporting Initiative (GRI), una organización internacional independiente que ayuda a las empresas, gobiernos y organizaciones a asumir la responsabilidad de sus impactos. También, con influencia en el ámbito nacional, está la International Financial Reporting Standards (IFRS), encargada de alinear normas contables de información financiera y las familias ISO 9001, ISO 14001 e INTE/ISO 14068-1:2025 sobre carbono neutralidad. Al respecto, como caso de estudio concreto se exponen algunos alcances del reporte de sostenibilidad del Grupo ICE (Instituto Costarricense de Electricidad), presentado, a la sociedad costarricense, la semana pasada.
El documento inicia con la presentación de la estructura organizacional, la cadena de valor y la cartera de servicios corporativos. Sobre la gobernanza, indica que el Consejo Directivo es el órgano superior jerárquico. La materialidad gira sobre 11 acciones: ecoeficiencia, acción climática, derechos humanos, condiciones laborales, seguridad, salud y bienestar de las personas, desarrollo de la sociedad, calidad de los servicios, finanzas sostenibles, ética y anticorrupción, gestión integral de riesgos y soluciones basadas en innovación. El mapeo de las partes interesadas es amplio, una muestra incluye actores internos (clientes, socios estratégicos y empresas del sector eléctrico) y externos (accionistas, gobierno, cooperación internacional). Sobre los hitos de triple utilidad, el Grupo ICE ha contribuido con el desempeño de la Agenda 2030.
Como parte de los logros ambientales, fueron producidos 509 513 árboles en viveros institucionales, 76 992 de los cuáles son árboles de especies en peligro de extinción. Hay 10 401 hectáreas de bosque protegidas y se evitaron 46 700 toneladas de CO2eq con el Programa Bandera Azul Ecológica. En lo social, 3 000 personas cuentan con servicio eléctrico por primera vez y 78 720 casas están habilitadas con 3 671 kilómetros de fibra óptica en la red más grande del país. Se instalaron 67 radio-bases en territorios indígenas con proyectos de FONATEL. En lo económico por tercer año se obtuvieron resultados positivos en estados financieros corporativos, se aumentaron los ingresos al 4%, respecto a 2023, un excedente operativo de 184 198 millones y una reducción de deuda de 28% del saldo en los últimos tres años. Más detalles en: www.grupoice.com/wps/portal/somossostenibilidad.
Como reflexión final, en pocos años los reportes de sostenibilidad serán obligatorios, la ley exigirá a todas las organizaciones, públicas o privadas, que regulen y comuniquen sus impactos y acciones relacionadas con la sostenibilidad. Los reportes dejarán de ser una moda, serán un mecanismo de sobrevivencia empresarial.