Sobre el Alma: Psyché en griego

Pronunciar hablar de lo intangible está de moda de lo sutil es tendencia de seguro porque es lo que permanece y porque tiene un componente misterioso. Quizá porque no lo podemos ver con nuestros ojos biológicos. O, por lo que somos capaces de percibir.  Del alma se habla poco. Aunque de acuerdo con nuestros antepasados todos nacemos con una, en estado embrionario empero. Nos educa el filósofo y escritor chileno Ziley Mora Penrose.

Es decir: hemos nacido con un proyecto de alma, no con un alma desarrollada, ni completa. Nuestra alma está siendo trabajada constantemente, puesta a prueba por las circunstancias.

Nuestra alma precisa de tal modo estar fuerte para soportar el devenir. Por tal, necesita alimentarse y esto es algo que todos sentimos, percibimos, de alguna u otra manera.

Al nacer se nos dio, nos explica Ziley, un potencial de entendimiento, de comprensión, de voluntad. Un potencial de consciencia.Y nos corresponde activarlo acrecentándolo, para y en beneficio de nuestra alma. De nuestra propia vida, como individuos, y que redunda en beneficios familiares y la comunidad misma.

Nuestra alma es el conjunto de aptitudes y facultades bastante vinculadas con el mundo emocional casi identificado con lo anímico, con lo sentimental, con los sentimientos y las emociones -ahora que se habla tanto de la inteligencia emocional-, es decir: con las inclinaciones básicas de nuestra naturaleza humana.

Mente, psique y mariposa. En griego en el idioma la palabra alma significa psique, mente pero también mariposa. Y aquí viene otro mensaje fundamental nos indica Mora Penrose del por qué debemos atender a nuestra alma. Es un trabajo serio el de acrecentar, desarrollar, nuestra alma. Empoderarla. Hacerla fuerte. Hacerla comprensible. Comprendedora también de la circunstancia que vivimos.

La mariposa es un ser de la naturaleza que resulta luego de una gran transformación. De una larga espera. Transmuta. La oruga, la larva, el cuerpo, el estado anterior de la mariposa, es un cuerpo muy poco complejo, muy rústico muy embrionario.  Y el gusanillo de la mariposa debe hacer un trabajo en lo oculto, en lo interno. Hacer un trabajo interno. Para un buen día despegarse de ese caparazón que ya no le sirve, esa cáscara, y salir volando con alas nuevas.

Es ese el símbolo que los griegos vieron al ponerle a nuestra alma la palabra phyqué que significa mente, psique y mariposa. Es un trabajo de nosotros mismos, muy personal, si se quiere, en nuestro interior, que requiere un cuidado minucioso, permanente. Conmina de nosotros una labor de voluntad de comprender, de conocer:

¿Para qué estamos aquí? Pero antes son las respuestas a ese quién soy, ese que está aquí y ahora y necesita ir a algún lado.

Nuestra alma necesita ser conquistada, seducida por lo superior, porque si no va a ser conquistada y seducida por lo inferior, nos alerta el filósofo Mora Penrose. Por lo inferior pasional nuestro. O, sino nuestra alma se queda en lo cómodo -en la zona de confort- siguiendo nuestros instintos de nuestro sistema límbico. Va a seguir luchando, peleando sólo por el territorio, por la comida, sintiendo miedo, quizá cuando no es preciso sentir miedo. Sintiendo temor de todo y entristecerse largamente abandonada por los instintos límbicos. Así el alma no va a progresar.

Necesitamos conquistar nuestra alma, para que progrese, para que evolucione y se transforme un buen día en el vuelo de la mariposa. Es decir: en algo indestructible en algo sutil.

En el fondo nuestra naturaleza es fundamentalmente animal. Nuestra biología. Nuestra alma se identifica con nuestro sistema límbico. Es decir: con la sede de nuestras emociones con el cerebro del mamífero se llama también al sistema límbico. El cerebro del mamífero es un estadío antiguo del cerebro pero no tan antiguo como el anterior. Donde descansa y que se le llama el sistema “R”. El cerebro reptiliano se le llama a la función mas arcaica de nuestra alma, prácticamente el alma animal. Que tiene millones y millones de antigüedad. Y que en el fondo tiene apenas dos emociones: la emoción de la rabia de ataque y la emoción del miedo para la huida.

Miedo y rabia dos emociones básicas en los animales para sobrevivir. En las especies anteriores. El sistema límbico en cambio es un sistema mas emotivo es mas complejo y es propio de los mamíferos.

Ahora que se dice enfrentamos una batalla cultural, moral. Ahora que estamos conmemorando la Semana Mayor es menester reflexionar. Sobre un materialismo extremo que parece estarse imponiendo, un nihilismo a decir de Nietzsche. Y la ausencia de Dios que se puede observar en muchas actitudes, amorales. Nuestra alma grita, nos avisa y eso todos lo sabemos.

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