Sexo en Tiquicia

night_clubsPor Lola Bravo

Esta no es una columna convencional. No pretende herir a nadie ni ofender castos pensamientos. Es simplemente, un esfuerzo por poner en orden algunos sucesos y algunos comportamientos, a la luz de anécdotas, experiencias, lecturas por aquí y experimentos científicos por allá.

No es una apología al libertinaje (si es que eso ha existido en tierras ticas) ni tampoco un diario íntimo. Es, simple y llanamente, un espacio para hablar de sexo, máxime en estos tiempos en los que se tiene por bandera, la llamada libertad de expresión (espero que esa libertad, también incluya nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestra búsqueda de vivir en plenitud).

Sin embargo, hablar de sexo puede ser un asunto espinoso. Sabido es que a este diario le esperan las diatribas de una iglesia católica bastante alejada de las enseñanzas de Francisco, y una comunidad evangélica, férrea defensora de la familia costarricense, entendiendo esta última como una unión entre un hombre, una mujer y dos niños (la parejita típica de toda la publicidad que nos invade). Y claro, aunque uno salga a la calle y compruebe que la tal familia no existe (porque son más las madres solteras, las abuelas que crían nietos, los padres que solos forman y educan a su prole), no importa. La familia se defiende y punto.

Hablar de sexo entonces, pasa por muchos filtros, por muchas autoridades que dicen saber cómo se administra ese goce, esos temblores, esos calambres, esos óvulos fecundados… Pero vamos, qué pereza escuchar esas voces…mejor escuchemos nuestros recuerdos, nuestra historia como ticos en la cama, lo que se cuenta hoy en los grupos cerrados de whatsapp compuestos por amigos o egresados de algún colegio o de algún lado que vaya usted a saber. Sí, vamos, hablemos de lo que dicen algunos hombres, algunas mujeres, algunos adolescentes…charlemos sobre lo que se ve en la red, en youtube, en los correos electrónicos y en nuestros teléfonos móviles…sí, hablemos de eso. De esas páginas en Facebook donde jovencitas se toman fotos provocativas y donde algunos hombres en proceso de desenclosetarse, modelan como para Men’s Health. Vamos, hablemos de sexo, de aquel escándalo sobre el porno en tierras ticas, en tiempos de aquel sublime programa A todo dar, que, no lo dude nadie, hizo honor a su nombre…

Hablemos de lo que dicen las estadísticas sobre el consumo de porno, la industria de los cabarets, los “night clubs”, las despedidas de soltera a lo gringo, o las noches en el Hotel del Rey. Hablemos de las fotos de celebridades criollas, de las cirugías plásticas malhechas y malhabidas, de los escándalos o los rumores de cuernos de más de alguno por ahí (por ahí digo, en puestos importantes). Es hora de reír un rato, de conspirar, res-pirar y ex-halar, hmmm, al borde la cama.

Ay, Tiquicia, Tiquicia, vamos a hablar largo y tendido sobre el tema, pero nada de llantos, y nada de amenazas, que esto también es libertad de expresión. Quien no quiera leer, que no lea, pero quien quiera escuchar lo que quizá su vecino hace durante las noches, que me siga. Juntos sabremos de qué se trata.

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